El infarto al corazón presentó síntomas clásicos y atípicos que podían confundirse con otros problemas médicos.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
El dolor repentino en el pecho y la dificultad para respirar fueron señales comunes de un infarto. Sin embargo, especialistas informaron que en muchos casos los síntomas aparecieron de forma gradual o con señales inusuales.
El Dr. Miguel Quiñones, cardiólogo del Hospital Houston Methodist, explicó que el corazón necesitaba flujo sanguíneo constante. Detalló que la rápida atención médica podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Rescatar tejido cardíaco a tiempo resultó esencial. El especialista recordó que retrasar el tratamiento aumentaba de manera significativa el daño al músculo cardíaco.
90 minutos críticos
Los primeros 90 minutos posteriores a los síntomas determinaron la probabilidad de sobrevivir. Servicios de emergencia recomendaron actuar de inmediato ante cualquier señal sospechosa de un ataque cardíaco.
En salas de urgencias, los pacientes con sospecha de infarto recibieron atención inmediata. Equipos médicos saltaron protocolos habituales para priorizar la apertura de arterias y la estabilización del paciente.
El diagnóstico inicial se realizó mediante un electrocardiograma y pruebas de laboratorio. Según el Dr. Quiñones, se utilizaron medicamentos para disolver coágulos o procedimientos de intervención coronaria.
El especialista afirmó que cada minuto ganado en el proceso de atención redujo el alcance del daño. El tiempo, dijo, fue el factor más determinante para preservar tejido cardíaco.
Síntomas atípicos
Los síntomas de un infarto no siempre se manifestaron de manera intensa. En muchos casos se confundieron con indigestión, estrés o malestares parecidos a los de una gripe.
Pacientes reportaron vómito, sudoración excesiva y dolor en brazo o mandíbula sin molestias en el pecho. Estos indicios llevaron a algunos a buscar atención odontológica o a permanecer en casa.
En mujeres, los síntomas se confundieron con alteraciones hormonales o ansiedad. Estudios médicos confirmaron que la fatiga y la falta de aire fueron más frecuentes en este grupo.
El especialista subrayó que los pacientes con diabetes percibieron síntomas menos intensos de dolor torácico. En su lugar, experimentaron cansancio extremo y respiración dificultosa.
Proceso gradual
El bloqueo del flujo sanguíneo pudo desarrollarse en cuestión de horas o incluso días. Ello ofreció a algunos pacientes la posibilidad de buscar ayuda médica antes de un evento crítico.
Cardiólogos identificaron que la mayoría de los infartos derivaron de la formación de placa arterial. Esta acumulación de colesterol y sustancias en las arterias obstruyó gradualmente el flujo sanguíneo.
Cuando la placa se rompió, se formó un coágulo capaz de bloquear por completo una arteria. El resultado fue un infarto con riesgo de daño irreversible.
El Dr. Quiñones recordó que la formación de placa podía tardar más de 20 años. Por ello, insistió en que la prevención resultó indispensable para reducir la probabilidad de un evento cardíaco.
Prevención eficaz
Abandonar el consumo de tabaco disminuyó de manera importante el riesgo de infarto en un año. Los tratamientos médicos para reducir colesterol, presión arterial y peso corporal también bajaron la incidencia de ataques cardíacos.
El especialista exhortó a consultar regularmente con un médico para evaluar factores de riesgo. Resaltó que nunca fue tarde para implementar cambios en el estilo de vida orientados a la salud cardiovascular.
Recordar los síntomas y pedir ayuda inmediata se convirtió en una estrategia de supervivencia. El llamado de emergencia oportuno permitió iniciar tratamientos que salvaron vidas.
“El tiempo fue crucial y reconocer los síntomas fue fundamental”, concluyó el Dr. Miguel Quiñones. –sn–


¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.
También, te invitamos a que te sumes a nuestro canal de información en tiempo real a través de Telegram.

