Por José Víctor Rodríguez Nájera (*)
El escándalo en torno a la legisladora federal Purificación Carpinteyro en las recientes horas tiene un origen, y es la impunidad con la que los diputados mexicanos pueden ejercer su cargo como representantes populares.
Si bien su reglamento interno contiene un aparatado sobre las obligaciones a las que deben acogerse, carece de otro que imponga las respectivas sanciones.
fotografía tomada de http://purificacioncarpinteyro.mx
Su tercera sección explica que los diputados tienen la obligación de “participar en todas las actividades inherentes a su cargo, dentro y fuera del Recinto, con el decoro y dignidad que corresponden a su investidura;
“Informar de los asuntos en los que tenga intereses o puedan obtener beneficios personales y excusarse de participar en la promoción, gestión, recomendación y discusión de los mismos;
“Abstenerse de realizar actos que serán incompatibles con la función que desempeñan, así como ostentarse con el carácter de legislador en toda clase de asuntos o negocios privados”, señala el documento vigente.
Por esta razón y, fuera de su pretensión inicial, Carpinteyro Calderón fue obligada, desde la cúpula del partido de izquierda donde milita, a través de su líder nacional, Jesús Zambrano, a cumplirlo en éstos términos.
“No veo conflicto de interés y no pediré licencia” explicó Carpinteyro hasta el mediodía de este martes en diversos noticiarios de radio.
El lunes pasado la legisladora perredista fue ventilada, mediante la divulgación de una grabación telefónica sostenida con el empresario José Gutiérrez Becerril, sobre un negocio de reventa de servicios en telecomunicación que calificó con un “¡ya nos sacamos la lotería!”.
El contenido de la grabación puso en entredicho la transparencia con la que puede ser protagonista su partido político para “negociar” los alcances de la legislación secundaria en esta misma materia, las telecomunicaciones en nuestro país.
Y es que, es cuestionable ser juez y parte en los asuntos parlamentarios; legislar y beneficiarse de esta actividad por la cual fue electa para representar el interés púbico, no el privado, menos el personal.
Descartó hasta el último momento cometer algún delito, pero dejó marcada que su intensión no es la de beneficiar a la sociedad, sino beneficiarse de ella, cobrar su sueldo y hacer negocios que podrían representar los ingresos para su futuro.
fotografía tomada de http://purificacioncarpinteyro.mx
Nada nuevo en nuestro sistema político durante ya varias décadas, sin embargo, queda incrustada la mancha al interior del Congreso de la Unión donde hay, aún, una rendija para que los representantes del poder legislativos continúen realizando estas actividades tan cuestionables, si es que continúan dejando al aire un apartado para sancionar estas acciones.
¿Cuántas Purificaciones seguiremos viendo próximamente en el Congreso de la Unión?, la respuesta está en apartado de sanciones, aún inexistente, de su propio reglamento.
*Periodista mexicano / @JoseVictor_Rdz


