Por Maria Scherer Ibarra
Kirén Miret es un trompo. Su carácter voluntarioso y su herencia –la pasión por el conocimiento– la han llevado más lejos de lo que ella misma reconoce haber imaginado. Y vaya que ingenio no le falta, porque todavía es una niña. Juega futbol, patina, adora el dulce, sobre todo el helado, y tiene un gato que se llama Mantequilla. Es fanática de Ray Bradbury, autor de Crónicas marcianas.

