Solo 1 de cada 3 empleados siente que trabajan en una empresa que impulsa la inclusión

Solo 1 de cada 3 empleados siente que trabajan en una empresa que impulsa la inclusión

Por Vera Martín del Campo | Corresponsal

Madrid, España.- A pesar de las buenas intenciones de las empresas de crear un lugar de trabajo más inclusivo, siguen siendo muchas las organizaciones que aún luchan por ganar terreno, según explica el último informe de Kincentric, una firma de la Consultora de liderazgo Spencer Stuart.

Con base en una encuesta de casi 5.000 empleados en todo el mundo, este estudio revela el papel fundamental que desempeñan los líderes para impulsar la inclusión, con beneficios que van desde una mejor retención y compromiso de los empleados hasta una mayor agilidad del equipo durante tiempos difíciles.

Según los datos extraídos, se requieren cuatro elementos clave para lograr la inclusión en el lugar de trabajo: que las personas se sientan valoradas, puedan dar su opinión, tengan influencia en la toma de decisiones y puedan contribuir con lo mejor de sí mismas.

Exclusión en el trabajo

Sin embargo, en esta última investigación, el 73% de los empleados declaró haber experimentado exclusión en el lugar de trabajo. Durante la investigación solo uno de cada tres empleados consideró que trabajaba en una cultura inclusiva en la cual todos recibían un trato justo, tenían las mismas oportunidades, podían expresarse, ser escuchados y respetados.

El estudio de Kincentric profundizó en la definición y comprensión de las experiencias que impulsan o frenan la inclusión y demostró el impacto que estas tienen en los resultados de negocio. El informe completo comparte varios hallazgos notables:

Las culturas inclusivas se crean desde arriba. Los líderes deben predicar con el ejemplo y modelar comportamientos inclusivos.

Alta dirección

Tristemente la tercera parte de los encuestados considera que las acciones de la alta dirección a este respecto son impostadas, poco sinceras puesto que no se hallan respaldadas por acciones. Entre aquellos que dudan de la credibilidad de los altos directivos, sólo el 3 % percibe a su jefe directo como inclusivo.

En general, los directivos suelen tener una perspectiva más favorable sobre la inclusión que los empleados. El estudio revela que en el día a día, la Alta Dirección tiene experiencias más positivas de inclusión que las que viven las personas de rangos más bajos.

El 62 % de los altos directivos se sienten valorados por su contribución, frente a un 50% de los gerentes y un 28% de los profesionales sin personas a cargo. Esto está provocando una desconexión entre la percepción de los líderes y la realidad de los empleados.

Sentido de pertenencia

La inclusión impulsa la retención y el compromiso. Las personas que describen sus lugares de trabajo como inclusivos tienen el doble de probabilidades de permanecer en su organización y están 3 veces más inclinados a desarrollar el sentido de pertenencia.

La inclusión puede maximizar el potencial de personas y equipos mejorando su interacción y las habilidades blandas. Los empleados que afirmaron experimentar inclusión en sus empresas, se sienten 4 veces más preparados para afrontar problemas difíciles, conflictos y decisiones en común.

Cultura inclusiva

Dnika J. Travis, Ph.D., directora de Research & Insights de Kincentric y quien dirigió el estudio, señala que «La Alta Dirección puede hacer prosperar o fracasar la cultura inclusiva.

La inclusión no ocurre por casualidad: la inclusión está dirigida por líderes y debe ser intencional». Para Ana Sarmiento, responsable de las soluciones de Liderazgo en España, «crear culturas inclusivas resulta un buen negocio por donde se mire.

Ganan tanto los empleados, como los clientes, los proveedores y los accionistas de la organización». –sn–