La reciente explosión de violencia en Israel y Gaza, un conflicto que ha dejado una estela de sufrimiento y muerte, no solo en la región sino también en la conciencia global, ha llegado a un punto crítico.
Por José Víctor Rodríguez Nájera
La reciente explosión de violencia en Israel y Gaza, un conflicto que ha dejado una estela de sufrimiento y muerte, no solo en la región sino también en la conciencia global, ha llegado a un punto crítico. La Comisión Investigadora para los Territorios Palestinos Ocupados, establecida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ha emitido un comunicado que no puede pasarse por alto.
Las evidencias recopiladas son claras: el derecho internacional ha sido violado de manera sistemática y brutal por todas las partes involucradas en este conflicto. Desde el pasado 7 de octubre, la Comisión ha documentado una serie de crímenes de guerra que claman por justicia. Los responsables deben rendir cuentas por sus acciones, sin excepción.
Resulta abominable que se informe sobre grupos armados de Gaza matando a tiros a cientos de civiles desarmados. Tomar rehenes civiles y utilizarlos como escudos humanos son crímenes de guerra que no pueden ser tolerados. No se trata de tomar partido en un conflicto, se trata de defender los principios fundamentales de la humanidad.
El anuncio de Israel de un asedio total a la Franja de Gaza, con la retención de agua, alimentos, electricidad y combustible, no solo constituye un castigo colectivo inaceptable bajo el derecho internacional, sino que, como ha señalado la Comisión, costará vidas civiles. Este asedio no solo es una violación de los derechos humanos, sino una sentencia de muerte para aquellos que ya sufren las consecuencias de este conflicto, entre ellos, mexicanos ante una presunta situación de secuestro.
La Comisión ha subrayado la importancia de garantizar la responsabilidad legal en todos los niveles, desde aquellos que cometen directamente crímenes internacionales hasta aquellos que ocupan puestos de responsabilidad en la cadena de mando. Esto debe ser una prioridad para asegurar que los responsables enfrenten la justicia por sus acciones.
Poner fin a la violencia y lograr una paz sostenible requiere cancelar la ocupación ilegal del territorio palestino y el reconocimiento del derecho de este pueblo a la autodeterminación. Esta es la única manera de concluir este ciclo interminable de sufrimiento.
En este momento, el mundo no puede dar la espalda a esta crisis. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de actuar con determinación para poner fin a la violencia, brindar ayuda humanitaria y trabajar hacia una solución política que permita la paz y la justicia en la región. El derecho humano y el internacional deben prevalecer sobre las armas y la violencia, tal y como el presidente López Obrador ha explicado en horas recientes.
No podemos permitir ser indiferentes ante el sufrimiento humano en Medio Oriente. La justicia y la paz son posibles, pero solo si actuamos en consecuencia. La historia nos juzgará sobre cómo respondimos a este llamado de la Comisión Investigadora de la ONU, de manera particular sobre los integrantes de grupos extremistas que generan la inestabilidad internacional; y que, dicho sea de paso, aunque sea desde otro ámbito, en nuestro país vivimos una crisis ante la escalada de la violencia de los grupos delincuenciales, con acciones bélicas que rayan en terroristas.
* Periodista mexicano | @JoseVictor_Rdz | Premio Nacional de Derechos Humanos 2017
- Columna anterior: Desapariciones, grito de dolor
Publicada de manera original en ContraRéplica


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