En España, por cada 10.000 toneladas recuperadas de materiales se podrían generar hasta 250 puestos de trabajo y un ahorro de dos millones de euros en materias primas.
Por Verónica Estrada | Reportera
La Asociación Española del Aluminio (AEA), que representa a más de 600 empresas del sector, ha presentado en su última Asamblea General el informe «El aluminio, elemento posibilitador de la transición circular de España», dirigido por Josep María Tost i Borras, experto en Economía Circular y políticas públicas.
El documento pone de manifiesto las oportunidades que el aluminio supone para pasar de una economía lineal a una circular y sitúa a este material como alternativa indiscutible clave en el futuro sostenible de sectores muy relevantes para nuestro país como la automoción, la alimentación, la aeronáutica o la construcción, entre muchos otros.
Durante la presentación del informe, Tost i Borras ha asegurado que «el futuro será circular o no será» y ha recordado que «la Economía Circular es un modelo alternativo que busca mantener los recursos en uso durante el mayor tiempo posible a través de la reutilización, reparación, reciclaje y regeneración». Y es que este mantra de la circularidad nace de la necesidad imperiosa de recuperar al máximo los millones de toneladas de recursos que se pierden, se tiran, se entierran y se queman bajo el título de «basura», ha expresado.
De hecho, según datos de 2019, cada europeo genera media tonelada de residuos al año, lo que suponen un total de 2.500 millones de toneladas de todo tipo de residuos generados anualmente en la Unión Europea.
Por tanto, recuperar material permite ahorrar en materias primas y profundizar en la autonomía e independencia, tanto de Europa como de España, reduciendo las importaciones y fortaleciendo su músculo industrial.
A esto se suma, además, el potencial ahorro de hasta 630.000 millones en materiales y la creación de hasta 100.000 puestos de trabajo en Europa para el año 2030. Siguiendo este mismo ejemplo, pero en el plano nacional, el informe destaca datos de la Agencia Catalana de Residuos que señalan que por cada 10.000 toneladas recuperadas de materiales se pueden llegar a generar hasta 250 puestos de trabajo y unos ahorros de hasta dos millones de euros en materias primas. Junto a ello, además, ayudar a mitigar el calentamiento global con una simple fórmula: a mayor recuperación, menor emisión de CO2 a la atmósfera.
Por su parte, Gonzalo de Olabarria, Secretario General de la AEA, afirma que «para avanzar hacia una Economía Circular real se requiere de un marco regulatorio adecuado que potencie la inversión, la innovación y la educación, así como el diálogo público-privado entre todos los actores involucrados.
En ese sentido, el autor del informe añade que «las previsiones muestran que con el marco regulatorio adecuado, la mitad de la demanda europea de aluminio podría suministrarse con aluminio recuperado a mediados de siglo».
Y sigue asegurando que «sustituyendo las importaciones de aluminio primario de fuera de Europa (muy intensivas en carbono) por aluminio doméstico reciclado, el reciclaje de aluminio podría reducir las emisiones de CO2 hasta 39 millones de toneladas anuales en el año 2050. Esto, en comparación con la actualidad, corresponde a un 46% menos de CO2 anual en el año 2050». –sn–

