Los requisitos y multas de la nueva ley europea de IA, con PredictLand

Las penalizaciones por incumplimientos pueden alcanzar el 7% de la facturación, advierte Bruno Gerlic, director de crecimiento de esta compañía

Por Deyanira Vázquez | Reportera

Faltan seis meses para su entrada en vigor y las empresas desarrolladoras de aplicaciones y los científicos de datos enfocan ya su actividad en base a la nueva normativa. Publicada en el pasado trece de marzo, basa los límites de empleo profesional del machine learning y de la IA generativa en los niveles de riesgo que suponga para la seguridad, la salud y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Es decir, que nace con la vocación de que estas nuevas herramientas no supongan un perjuicio para la vida real de las personas.

EU AI Act, una ley de alcance global

Además, lo hace, observan desde PredictLand AI, con un alcance extracomunitario: toda empresa que compre, desarrolle, customice o utilice sistemas de IA en servicios, que pudieran afectar a un ciudadano de la Unión Europea, tendrá que responder ante el EU AI Act, como se conoce a la nueva ley.

No hay que olvidar, en este sentido, puntualiza Bruno Gerlic, que los usuarios de plataformas de IA generativa como OpenAI, Google o Microsoft se encuentran en cualquier rincón del planeta. Pero, además, esta ley es susceptible de condicionar a organizaciones con base fuera de la UE y que pudieran tener relaciones o transacciones con ciudadanos europeos, por ejemplo, a la hora de realizar procesos de selección con IA o de valorar la aceptación de un microcrédito mediante algoritmos de scoring.

Legislar en base a tres niveles de riesgo de la IA

«Un sistema basado en máquinas diseñado para operar con niveles variables de autonomía, que puede mostrar adaptabilidad después de su implementación y que, para objetivos explícitos o implícitos, infiere de la entrada que recibe, cómo generar salidas como predicciones, contenido, recomendaciones o decisiones que pueden influir en entornos físicos o virtuales». Así definen las autoridades europeas la Inteligencia Artificial, ante la que establece un sistema de nivel de riesgo: inaceptable, alto, bajo, y de propósito general.

Los que se engloban bajo el epígrafe «inaceptable» tienen que ver con la vulneración de la identidad, la protección de la privacidad, la manipulación de personas discapacitadas con el fin de cambiar sus pautas de consumo y, por supuesto, los que incluyan sesgos que concluyan en un tratamiento social diferente.

La lista de los de alto riesgo cubre sistemas que no están prohibidos, pero sí altamente escrutados. La ley EU AI Act regula específicamente los sectores de IA en dispositivos médicos, vehículos, así como en los sistemas de reconocimiento de emociones y de vigilancia y control. –sn–