Un desafío constante para los ciudadanos
Por Deyanira Vázquez | Reportera
En México, la cultura financiera aún representaba un reto significativo. A pesar de ello, el 40% de la población adulta tenía control de sus gastos, según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). Sin embargo, muchos ciudadanos se preguntaban si era mejor convertirse en inversionista o confiar en una institución bancaria para resguardar su dinero.
A nivel nacional, aproximadamente 25 millones de personas, equivalentes al 35.5% de los adultos, ahorraban a través de una institución financiera. Según la analista de datos YouGov Profiles, a inicios de 2024, el 58.1% de los ciudadanos buscaban maneras de hacer crecer sus ingresos. Ambos enfoques tenían ventajas y desventajas, y la elección dependía de factores personales y del mercado.
Liquidez del ahorro
El ahorro se consideraba una de las formas más seguras de guardar recursos, ya que los depósitos estaban protegidos por seguros gubernamentales hasta ciertos límites. Esto proporcionaba tranquilidad a los ahorradores. Además, el ahorro ofrecía liquidez inmediata, permitiendo acceso a los recursos cuando se necesitaban.
Por otro lado, aunque invertir en un negocio implicaba riesgos de pérdida, esta alternativa ofrecía la posibilidad de obtener mayores ganancias. Según la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), el sector de las franquicias creció un 15% en 2023, con un promedio de cuatro unidades por marca. La estabilidad financiera a largo plazo era un atractivo importante.
El valor de la moneda
Cuando se trataba de patrimonio, era crucial asegurarse de que no perdiera valor. Mientras que la inflación podía afectar negativamente el ahorro bancario, los bienes raíces tendían a incrementar su valor en el mercado. Este factor hacía que la inversión en propiedades fuera una opción viable.
Una ventaja de adquirir una licencia de una empresa inmobiliaria era que no requería dedicación total de tiempo. Mientras se administraba el negocio, otra persona podía encargarse de la operación. Esto permitía tener otro empleo o emprendimiento simultáneamente.
Diversificación de ganancias
Las empresas de inmuebles no solo se dedicaban a la venta de casas, sino que también ofrecían servicios de renta, asesorías, trámites legales y remodelaciones. Esto generaba ingresos diversos en cantidad y periodicidad, manteniéndolos en constante movimiento, a diferencia del dinero guardado.
Muchos optaban por ahorrar en un banco con la esperanza de que la tasa de interés incrementara su dinero. Sin embargo, al adquirir una licencia inmobiliaria, el retorno de inversión (ROI) podía llegar al 20% en los primeros dos años de operación. –sn–

