Aprueba el Senado la reforma de «supremacía constitucional» impulsada por Morena

Oposición acusa que el país se encamina a una dictadura; mayoría oficialista rechaza las advertencias

Por Gabriela Díaz | Reportera

En una sesión marcada por tensiones y enfrentamientos, el Senado de la República aprobó la reforma de «supremacía constitucional», impulsada por el bloque de Morena y sus aliados. La iniciativa, avalada en la madrugada con 85 votos a favor y 41 en contra, busca eliminar el recurso del juicio de amparo, así como la acción de inconstitucionalidad y la controversia constitucional, en caso de modificaciones o adiciones a la Carta Magna.

La reforma se turnó inmediatamente a la Cámara de Diputados para su análisis, no sin antes provocar una dura oposición. Senadores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano señalaron que, de aprobarse definitivamente, México correría el riesgo de instaurar un régimen autoritario y dejaría en la indefensión a la ciudadanía frente a cambios constitucionales.

Durante el debate, los legisladores de la oposición subrayaron los peligros de esta reforma, considerándola un golpe directo a la democracia y una puerta abierta hacia un régimen totalitario. La senadora del PAN, Lilly Téllez, acusó enérgicamente a Morena de buscar controlar el Poder Judicial con fines partidistas.

Acusaciones de autoritarismo en el Senado

“Bajo piel de ovejas, Morena es una hiena, se les ve a los de Morena los colmillos podridos de autoritarismo, despotismo y absolutismo. Hoy perpetran el asalto al Poder Judicial para convertirlo en arma de extorsión de su partido”, afirmó Téllez desde la tribuna, generando fuertes reacciones entre sus colegas oficialistas.

Por su parte, Alejandro Moreno, senador y presidente del PRI, criticó la iniciativa al afirmar que contiene “elementos que son una locura para presentar”, y añadió que viola principios fundamentales de la Constitución. “Elimina la posibilidad de presentar inconformidades contra reformas que sean no legales, que incurran en inconsistencias”, subrayó el legislador.

La sesión estuvo acompañada de una intensa “guerra de pancartas”, en la que los senadores de ambos bloques exhibieron mensajes alusivos a sus posturas. Entre empujones y el uso de un megáfono, la priista Carolina Viggiano intervino para expresar su desacuerdo con la reforma, argumentando que representa un grave riesgo para la democracia en México.

Guerra de pancartas y acusaciones en la sesión

En un acto inusual, la mayoría de los senadores opositores decidió no hacer uso de la tribuna, permitiendo que fueran los legisladores de Morena y sus aliados quienes argumentaran en favor de la iniciativa. Sin embargo, los opositores desplegaron carteles en los que se leía “No a la Dictadura en México” y corearon la frase “Morena, la dictadura”, en protesta contra la propuesta oficialista.

Tras la votación en el Senado, el dictamen fue turnado a la Cámara de Diputados, donde se espera que la mayoría oficialista busque darle continuidad. La discusión en esta instancia será crucial para determinar si la controvertida reforma se concreta o enfrenta más obstáculos en su camino hacia la promulgación.

Algunos senadores oficialistas defendieron la reforma argumentando que fortalecerá la supremacía de la Constitución y evitará que ciertos grupos de poder utilicen el amparo como “instrumento de obstrucción”. Desde su perspectiva, la iniciativa evitará litigios que, a su juicio, han ralentizado procesos legales en el país.

División profunda en el Congreso

La aprobación de esta iniciativa expuso una vez más la profunda división en el Congreso. Mientras que Morena y sus aliados consideran la medida como un paso necesario para consolidar la Cuarta Transformación, los legisladores de oposición alertan sobre lo que califican como un riesgo de concentración de poder en el Ejecutivo y la eliminación de contrapesos democráticos.

En un mensaje al finalizar la sesión, Ricardo Monreal, coordinador de Morena, defendió la iniciativa y llamó a la oposición a no temer una “distorsión” de la reforma. Por el contrario, aseguró que el cambio permitirá que las decisiones del Congreso se mantengan fieles a la voluntad popular, aunque no ofreció más detalles sobre las posibles implicaciones de la medida. –sn–