La noche mágica de Pátzcuaro se enciende con las almas de los difuntos y el fervor de sus habitantes
Por Alfredo Martinez | Corresponsal
Como cada año, la Noche de Muertos en Michoacán comenzó con la llegada de las almas de los difuntos. Esta festividad ancestral, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, resalta el legado cultural purépecha.
La tradición inicia este viernes y se extiende hasta mañana sábado. En cada rincón de la región Lacustre del Lago de Pátzcuaro, los altares y ofrendas iluminan el paisaje, en un espectáculo que atrae a miles de visitantes nacionales y extranjeros.
Según la leyenda purépecha, al morir, las almas vuelan como mariposas monarcas sobre el lago de Pátzcuaro, rumbo a la Isla de Janitzio. Se dice que, con un corazón abierto, es posible ver las almas reflejarse en el agua mientras cruzan el lago en lanchas iluminadas.
Misticismo en el Lago de Pátzcuaro
El lago de Pátzcuaro y la Isla de Janitzio son epicentros de esta celebración. El ambiente se llena de solemnidad y magia, envolviendo a los visitantes en una atmósfera de respeto y devoción hacia los ancestros.
Las comunidades purépechas, otomíes, mazahuas, nahuas, ñañus y pirindas, cada una con sus tradiciones propias, participan en la celebración. Esta diversidad cultural convierte a Michoacán en un mosaico de costumbres únicas.
La Noche de Muertos en Michoacán conserva la esencia de los rituales prehispánicos que honran a la muerte. Durante esta celebración, las familias purépechas acuden a los cementerios con ofrendas dedicadas a sus seres queridos fallecidos.
La herencia purépecha en la Noche de Muertos
La tradición incluye el uso de velas, flores de cempasúchil, pan, frutas y platillos preferidos por los difuntos, formando un altar que representa un puente entre el mundo terrenal y el espiritual. Así, los purépechas preservan la conexión con sus ancestros.
Para los habitantes de Michoacán, el Día de Muertos simboliza un reencuentro con aquellos que han partido. En los cementerios, la comunidad se reúne para velar y orar junto a las tumbas, creando un ambiente de profunda reverencia y respeto.
El pueblo de Pátzcuaro, reconocido mundialmente, inspiró la película «Coco» de Disney-Pixar. Esta obra resaltó la riqueza cultural del Día de Muertos, difundiendo su importancia a nivel global.
Pátzcuaro: inspiración de “Coco” y puerta al mundo espiritual
Desde la antigüedad, se creía que Pátzcuaro era la “Puerta del Cielo”, por donde descendían y ascendían los antiguos dioses. La magia y el misticismo que envuelven este lugar llenan de emociones y sensaciones a quienes lo visitan.
Cada noche del 1 de noviembre, habitantes y turistas llegan al cementerio de Pátzcuaro con ofrendas para honrar a los difuntos. Las tumbas se iluminan con velas que guían el camino de las almas en su visita a la tierra.
Durante la noche, los visitantes se sientan junto a las tumbas para contemplar la luz de las velas y rendir homenaje a sus familiares fallecidos. La escena es de un profundo simbolismo, donde el respeto y el amor se manifiestan en cada oración.
El misticismo de esta ceremonia ha consolidado a Pátzcuaro como un sitio emblemático de la tradición de Día de Muertos. Familias completas mantienen viva esta herencia, transmitiéndola de generación en generación. –sn–

