Supervivientes coronan en el Pico de Orizaba con fuerza y esperanza.

¡Hay vida después del cáncer!: Supervivientes de México, Bolivia y Francia coronan el Pico de Orizaba con fuerza y esperanza.

Por Deyanira Vázquez | Reportera

La Fundación Cimas de la Esperanza, dedicada a apoyar a supervivientes de cáncer en su etapa de recuperación, alcanzó un nuevo logro al conquistar la cima del Pico de Orizaba, la montaña más alta de México, a 5,636 metros sobre el nivel del mar. Esta expedición no solo rompió límites físicos, sino que reafirmó un mensaje poderoso: ¡Hay vida después del cáncer!

En esta hazaña, supervivientes de tres países unieron fuerzas. Kenny Carvajal e Islabenka Vicente, de la Fundación Nuestra Esperanza en Bolivia, y de la Fundación Hermana en Francia: Najma Oulharj, Louis Ancel, Maeva Pigny y Angelique Midot. Cada uno inicio su camino escalando y demostrando que la lucha contra el cáncer trasciende fronteras. Durante este año, Cimas ya había realizado expediciones en Bolivia y Francia, consolidando una red internacional de esperanza y resiliencia.

El momento más inspirador de la expedición fue protagonizado por Camila Estrada, de 16 años, y Abel Mora, de 50 años, quienes, a pesar de contar con una amputación de pierna, alcanzaron la cumbre gracias al apoyo de guías especializados de Ice And Rock Expeditions. Sus logros son una prueba viviente de que los límites sólo existen en la mente y de que con determinación, cualquier cima puede ser conquistada.

Otros supervivientes que lograron tocar la cima son: José Gilberto Becerril de México, Kenny Carvajal Tola de Bolivia y Najma Oulharj, Louis Ancel, Maeva Pigny, Angelique Midot de Francia. Cada uno, con su historia única de superación, simbolizan la fuerza de espíritu que representa a la comunidad de sobrevivientes.

"Esta expedición no es solo un logro deportivo; es un testimonio de que después del cáncer, hay una montaña por escalar y un mundo por conquistar. Cada paso es un recordatorio de que somos más fuertes de lo que creemos," compartió emocionada Sarah Legrand, Coordinadora de Cimas de la Esperanza.

El éxito de esta y otras expediciones no habría sido posible sin el apoyo de Campo Vivo y la marca deportiva Salomon, cuya colaboración ha acompañado cada desafío que la fundación ha enfrentado este año. Su compromiso va más allá del equipo técnico, es un respaldo al mensaje de vida que Cimas lleva a cada cumbre. –sn–