Donald Trump

Opinión | Segunda Vuelta – Luis Muñoz | Donald Trump y sus delirios

¿Qué tal América Mexicana. Se oye bonito, ¿no?. “¡Ey, Donald. Tenemos un trato para ti!”: E. Ma. ¡Groenlandia no está en venta!: Mette Frederikse

Por Luis Muñoz

Mal empieza Donald Trump, y aún cuando será hasta el 20 de enero cuando asuma formalmente la presidencia de los Estados Unidos, desde hora ya se ha peleado con México, Canadá, Dinamarca y Panamá, y los que en el curso de su mandato se sumen a causa de su retórica amenazante y de pretender controlar otros territorios, incluso de sus aliados.

En1784, cuando se le otorgó la soberanía, Estados Unidos era una colección de estados y territorios y así ha sido desde entonces.

Pero ahora no le será fácil llevar a cabo sus pretensiones, como podemos ver por las respuestas puntuales a sus anhelos de imponer su ley en territorios ajenos.

Diríamos que, esta vez, el republicano se topó con pared: tres mujeres frenaron su ímpetu gandalla: Claudia Sheinbaum, de México; Elizabeth May, de Canadá, y la diputada Grace Hernández, de Panamá.

Mediante el colonialismo las potencias militares siempre buscan adueñarse de las tierras y los recursos económicos de otros naciones y para mantener ese control, someten a los habitantes a través de diferentes mecanismos políticos, económicos y sociales.

Los afanes expansionistas y de imponer “su ley”, como el de pretender cambiar el nombre al Golfo de México por Golfo de América; recuperar el canal de Panamá; que Canadá sea el estado 51 de la Unión Americana y anexar Groenlandia a los territorios estadounidenses, han recibido el rechazo de los gobiernos respectivos.

Un día después de las declaraciones del republicano, la presidenta Claudia Sheinbaum, en su conferencia matutina, sonriente y mostrando un mapamundi de 1607 en el que aparece una parte del territorio mexicano y una parte del territorio estadounidense como una sola unidad -sin la separación limítrofe que existe en la actualidad-, propuso renombrar esa geografía.

En tono festivo y hasta irónico, dijo:

“¿Por qué no le llamamos América Mexicana? Se oye bonito ¿no?, ¿verdad que sí?”
Por su parte, Elizabeth May, próxima jefa del Parlamento canadiense, también le respondió al impulsivo republicano. Le dijo que Canadá no tiene interés en unirse a los Estados Unidos.

Pero ¿qué tal una oferta?

“Que California, Oregón y Washington pudieran estar interesados en formar parte de Canadá”.
Donald Trump todavía no ha asumido el cargo tras su reelección como presidente de EEUU, observó la parlamentaria, y ya está dando señales de hacia dónde irá dirigida su presidencia.

May, quien es miembro de la Cámara de los Comunes de Canadá, ha cerrado, así, la puerta a esta opción. Y no solo eso, ha ofrecido a Trump un “trato”.

May no se tomó muy en serio las pretensiones de Trump y tiró de la famosa retranca (malicia) canadiense para responderle. “¡Ey, Donald. Tenemos un trato para ti!”.

Y continuó.

“Querido Donald, ¿crees que queremos ser el estado número 51? No. Pero tal vez a California le gustaría ser la provincia número 11 de Canadá. ¿Qué tal, California? ¿Oregón? ¿Washington? Tenemos geografía en común. Tengo un trato para ustedes: atención médica universal y gratuita. No más padres tratando de hacer una campaña en GoFundMe porque están tratando de llevar a su hija a un médico”, dijo May.
Pero no solo eso, agregó, también prevenir una de las causas de lo que puede llevar a los estadounidenses al hospital. “¿Y esas leyes sobre armas que vuestro Congreso tiene miedo de aprobar? Nosotros ya tenemos una legislación estricta sobre armas”.

Estas declaraciones fueron en respuesta a lo que Donald Trump dijo luego de haber ganado la presidencia. Según él, Canadá se “vería mucho mejor” si dejara de ser un país y se convirtiera en el Estado 51 de los Estados Unidos. Luego de un primer rechazo a esta propuesta, el presidente electo reiteró que utilizaría la “fuerza económica” para anexar a Canadá.

“Se imaginan, Canadá y Estados Unidos, eso sería realmente algo maravilloso. Si eliminas la línea fronteriza trazada artificialmente y observas cómo es todo… también sería una mejor seguridad financiera”.

En el caso de Panamá, la diputada del partido opositor Movimiento Otro Camino (MOCA, por sus siglas), Grace Hernandez, señaló que “el Gobierno tiene el deber de defender” la autonomía de Panamá “como país independiente”. La diplomacia, enfatizó, exige firmeza ante declaraciones tan lamentables.

El domingo 22 de diciembre del reciente año que terminó, Donald Trump advirtió que su país es estafado en el Canal de Panamá por los altos precios que hay para el tránsito fluvial. Trump agregó que si la situación no cambia, él exigirá el regreso del control del canal a Washington. Por su parte, el presidente panameño respondió que el cruce es “panameño y lo seguirá siendo”.Según Trump, las tarifas que cobra Panamá son “sumamente injustas” y no tienen en cuenta “la extraordinaria generosidad” que tuvo Washington al cederle “tontamente” el control del canal.

Advirtió que no permitiría que el paso marítimo cayera en “manos equivocadas”, en referencia a la posible influencia de China en el cruce, a lo cual funcionarios panameños respondieron que “Beijing no controla ni gestiona el Canal.

Tras las acusaciones del presidente electo estadounidense, José Raúl Mulino, jefe de Estado panameño, aseguró que el Canal “es panameño y lo seguirá siendo”.

En una declaración de video difundida por el Gobierno de Panamá, Mulino afirmó: “compatriotas, como presidente quiero expresar de manera precisa que cada metro cuadrado del Canal de Panamá y sus zonas adyacentes es de Panamá y lo seguirá siendo. La soberanía e independencia de nuestro país no son negociables”.

Respecto a Groenlandia, en 1605-1607, el rey Cristián IV de Dinamarca envió una serie de expediciones a Groenlandia y a las vías navegables del Ártico para localizar el asentamiento nórdico oriental perdido y afirmar la soberanía danesa sobre Groenlandia.

Hoy, de esa enorme isla entre los océanos Atlántico Norte y Ártico, Trump pretende anexarla a los Estados Unidos.

La respuesta de la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederikse, dijo contundente: Groenlandia no está en venta. Groenlandia pertenece a los groenlandeses. A esto se sumó el primer ministro de Groenlandia, Mute Egede, quien reiteró que “Groenlandia es nuestra. La isla no está en venta y nunca lo estará”.

*Periodista: lm0007tri@yahoo.com.mx

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