Niveles de estrés y ansiedad han aumentado: Pisa farmacéutica

Por Deyanira Vázquez | Reportera

El estrés y la ansiedad forman parte de la vida diaria de muchas personas. El estrés, definido como un estado de tensión mental causado por situaciones difíciles o desafiantes, es una respuesta natural que prepara al cuerpo para enfrentar amenazas. En niveles moderados, puede ser positivo al motivarnos a cumplir metas. Sin embargo, cuando es excesivo o se prolonga, tiene efectos negativos en el bienestar físico y emocional, incluyendo dolores de cabeza, problemas digestivos, insomnio y enfermedades cardiovasculares. Por otro lado, la ansiedad, que es una respuesta constante y desproporcionada de preocupación o miedo ante estímulos inciertos, puede derivar en trastornos como ataques de pánico, fobias y ansiedad generalizada.

“En México, los niveles de estrés y ansiedad han aumentado significativamente en las últimas décadas. Factores como el tráfico, la inseguridad, la presión laboral, las dificultades económicas y los eventos traumáticos desempeñan un papel central en este fenómeno. También influyen las celebraciones importantes o los cambios de vida, como mudanzas o pérdidas personales”, afirma Dra. Cynthia Vega, director de Relaciones Médicas de PiSA Farmacéutica.

Las consecuencias del estrés no solo se reflejan en la salud física, sino también en el desempeño personal y profesional. En el ámbito laboral, pueden provocar un entorno de baja productividad y tensiones interpersonales, mientras que en el plano personal pueden desencadenar conflictos familiares, aislamiento social y depresión.

El tratamiento del estrés y la ansiedad requiere un enfoque integral. Hablar con profesionales de la salud mental permite manejar las emociones de manera más efectiva. Además, las estrategias de autocuidado, como realizar técnicas de relajación, cuidar los horarios de sueño, practicar ejercicio y sobre todo mantener una alimentación saludable, son fundamentales.

En los últimos años, se ha investigado y discutido ampliamente el eje intestino-cerebro, destacando cómo la microbiota intestinal y su equilibrio pueden influir significativamente en nuestra salud mental. Es en este contexto donde los probióticos emergen como aliados clave, ayudando a mantener una microbiota saludable que pueda contribuir al bienestar emocional y cognitivo. –sn–