Siete muertos deja balacera en penal de Tabasco

Autoridades desplegaron un operativo tras el enfrentamiento entre internos

Por Enoc Gutiérrez | Corresponsal

La mañana de este martes, una balacera dentro del Centro de Reinserción Social de Tabasco (CREST), antes CRESET, dejó un saldo de siete personas muertas. Autoridades estatales y federales desplegaron un operativo de seguridad en el penal, ubicado en Villahermosa, para contener la violencia.

De acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE), los enfrentamientos ocurrieron en el módulo dos, donde un grupo de reclusos atacó a una banda rival. La agresión provocó caos dentro del penal, mientras elementos de seguridad intentaban restablecer el orden.

Tras el estallido de la violencia, policías estatales y elementos de la Guardia Nacional se trasladaron al lugar para reforzar la vigilancia. Ambulancias y personal de emergencias ingresaron al penal para atender a los heridos.

En redes sociales circularon imágenes y videos que mostraban el uso de armas largas dentro del penal. En una de las grabaciones se escuchó a un ciudadano decir: "Esa sí es balacera, ya esa sí es tiroteo", mientras captaba el sonido de las detonaciones.

Familiares de los internos acudieron al penal al enterarse del incidente. Decenas de personas exigieron información sobre la situación de sus parientes y pidieron a las autoridades garantizar su seguridad.

Violencia recurrente en el penal de Villahermosa

El enfrentamiento de este martes ocurrió menos de dos meses después de un motín en el mismo penal, registrado el 19 de diciembre de 2024. En aquella ocasión, también murieron siete internos durante un operativo de traslado.

Según la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de Tabasco, el motín de diciembre inició cuando agentes intentaron trasladar a Gerardo “N” y Javier “N”, dos líderes criminales de alta peligrosidad, a otro reclusorio.

Las autoridades fueron recibidas a balazos por internos que se oponían al traslado. Los enfrentamientos se extendieron por varias horas, dejando un saldo mortal y evidenciando la crisis de seguridad dentro del penal.

El entonces fiscal José Barajas Mejía reconoció que los reos de alta peligrosidad mantenían control sobre grupos delictivos dentro y fuera del penal. Aseguró que estos líderes continúan operando actividades criminales desde el interior del reclusorio.

La violencia en el CREST ha generado preocupación entre las familias de los internos. Muchos han denunciado que el penal es tierra de nadie y que los enfrentamientos son constantes sin que las autoridades puedan contenerlos.

Deficiencias en seguridad y condiciones precarias

El CREST es una de las prisiones peor evaluadas del país, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria reveló múltiples deficiencias en seguridad y en las condiciones de reclusión.

El informe de la CNDH señaló carencias en los servicios médicos, alimentación deficiente y falta de higiene dentro del penal. Además, documentó problemas graves de autogobierno, donde los propios internos controlan diversas áreas del reclusorio.

Los reportes han indicado que en varias ocasiones las autoridades han permitido el ingreso de armas y drogas al penal. Esto ha facilitado la formación de grupos criminales que imponen su propia ley dentro del recinto.

Internos han denunciado la venta de celdas y el cobro de cuotas para recibir protección. También han señalado la falta de intervención de las autoridades ante los enfrentamientos entre grupos rivales.

A pesar de las constantes denuncias, no ha habido cambios significativos en la administración del penal. Las autoridades han prometido reforzar la seguridad, pero la violencia sigue cobrando vidas en el interior del reclusorio.

Crisis en el sistema penitenciario de Tabasco

El problema del CREST no es aislado, sino parte de una crisis más amplia en el sistema penitenciario de Tabasco. Otras cárceles del estado también han enfrentado problemas de sobrepoblación, corrupción y violencia.

Según datos oficiales, el penal de Villahermosa opera con una capacidad rebasada. La falta de espacios adecuados ha generado condiciones de hacinamiento, lo que facilita conflictos entre los internos.

Las autoridades estatales han reconocido que los penales de Tabasco requieren una reestructuración urgente. Sin embargo, no han anunciado medidas concretas para solucionar los problemas estructurales.

Organizaciones civiles han exigido auditorías en los penales del estado. Han denunciado que la corrupción entre custodios y funcionarios permite que grupos criminales operen con total impunidad.

Los recientes hechos de violencia han puesto en evidencia la falta de control gubernamental dentro de los centros penitenciarios. La ciudadanía ha expresado su preocupación por la inseguridad dentro y fuera de los reclusorios. –sn–