Desde el 11 de marzo de 2020 el mundo enfrentó una de las crisis sanitarias más grandes de la historia reciente. La propagación del virus, el impacto de la vacunación y las secuelas a largo plazo han redefinido la forma en que se abordan las pandemias.
Por Antoni Belchi | VOA
MIAMI — Era un 11 de marzo de 2020. Hasta ese momento se habían confirmado aproximadamente 118.000 casos en 114 países y más de 4.000 muertes, según los datos reportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El virus había comenzado a propagarse rápidamente fuera de China, con brotes significativos en países como Italia, Irán, Corea del Sur y España.
Ese día, el organismo sanitario internacional declaró oficialmente la pandemia de COVID-19, una fecha que marcaría el inicio de una crisis sanitaria global sin precedentes en la historia reciente.
La evolución de la pandemia en 5 años
Desde el inicio de la pandemia, la región de las Américas ha sido una de las más golpeadas por el COVID-19, registrando millones de contagios y muertes en el último lustro.
En 2020, la crisis sanitaria llevó a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a reportar más de 1 millón de muertes en América del Norte, una de los peores cifras registradas en las últimas décadas.
Un año después, 2021 fue el más letal. Además, la aparición de la variante Delta provocó un aumento acelerado de los contagios ya que esa mutación facilitaba la propagación del virus más rápidamente. Para diciembre de ese año, la OPS confirmó un total acumulado de 2,3 millones de fallecimientos en la región.
Con la ampliación de la vacunación, en 2022 las muertes comenzaron a descender. Hasta agosto, la OPS registró 175,7 millones de casos, con una reducción significativa en la mortalidad gracias al avance de las vacunas.
Las medicinas se pudieron distribuir gracias al mecanismo del Fondo de Acceso Global para Vacunas COVID-19 (COVAX), una estrategia conjunta entre la OPS, la OMS y otros organismos para garantizar una distribución equitativa, especialmente en los países más vulnerables.
El año 2023 marcó el fin de la emergencia sanitaria global, aunque el virus seguía circulando. A mediados de ese año, aún se reportaban 176.487 casos semanales en las Américas.
La Organización Mundial de la Salud declaró el fin de la emergencia sanitaria global por la pandemia de COVID-19 el 5 de mayo de 2023. Sin embargo, el organismo sanitario aclaró que el virus sigue circulando y representa un riesgo, pero ya no se considera una emergencia de salud pública de preocupación internacional.
En 2024, ya cuando el coronavirus no suponía una amenaza, la OMS advirtió sobre los efectos a largo plazo de la pandemia, señalando que en este tiempo se había revertido una década de avances en la esperanza de vida.
“Fue muy duro”
La Dra. Aileen Marty, especialista en enfermedades infecciosas y profesora de la Universidad Internacional de Florida (FIU, en inglés), recordó a la Voz de América la gravedad de la situación. "Fue muy duro para mí y para toda la humanidad. Esta ha sido una de las situaciones más graves de salud que hemos tenido, por supuesto, porque no afectó únicamente a la salud”.
Por su parte, la Dra. Dadilia Garcés, epidemióloga y profesora del Miami Dade College, lamentó que esta crisis sanitaria evidenció la falta de preparación a nivel global que había en torno a la posibilidad de una pandemia de este tipo.
" Siempre he dicho que debimos estar mejor preparados”, manifestó. “Ningún país se preparó adecuadamente para la siguiente pandemia, y se perdió la inversión durante muchos años para la investigación y la vigilancia epidemiológica de enfermedades que todavía están presentes”, añadió. –sn–

