“Escuelita del terror” y campo de exterminio del CJNG en Jalisco

Hallazgo macabro en Teuchitlán

Por Martín García | Reportero

El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco localizó un rancho en el municipio de Teuchitlán, a una hora de Guadalajara, que operaba como centro de adiestramiento criminal y exterminio. Testimonios confirmaron que en el sitio se realizaban ejecuciones y desmembramientos sistemáticos.

Tres fosas clandestinas con restos humanos fueron encontradas en el lugar, además de más de 200 pares de zapatos, ropa, mochilas y diversos objetos personales. También se identificaron al menos tres hornos crematorios rudimentarios utilizados para la incineración de cadáveres.

En el sitio se hallaron casquillos percutidos, cargadores de armas de alto calibre y esposas metálicas. También se encontraron restos de droga, un altar a la Santa Muerte con elementos de santería cubana y estructuras de ejecución como "la carnicería".

Según testimonios, un galpón techado con lámina servía como dormitorio para más de 200 reclutas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Había estructuras de entrenamiento físico, un laberinto y botes metálicos enterrados que podrían contener restos humanos.

El modus operandi del reclutamiento

La líder del colectivo, Indira Navarro, informó que el rancho se utilizaba para el reclutamiento forzado, entrenamiento violento y eliminación sistemática de personas. Las víctimas eran jóvenes captados mediante ofertas falsas de empleo publicadas en redes sociales.

Testimonios revelaron que a los reclutas se les ofrecían trabajos de chofer, electricista o seguridad. Al aceptar, eran citados en la central de autobuses de Guadalajara, donde comenzaba su desaparición.

Según una entrevista realizada por la periodista Azucena Uresti, una víctima perdió contacto con su familia tras acudir a la cita laboral. "Me dijo que lo habían contactado del trabajo. Una hora después, su teléfono ya estaba apagado", relató la esposa del desaparecido.

Los jóvenes eran trasladados con los ojos vendados y despojados de sus teléfonos. Después de un trayecto de una hora, llegaban al rancho en Teuchitlán, donde iniciaba el proceso de adoctrinamiento criminal.

Apodos y castigos letales

Al llegar, los reclutas recibían un apodo y eran sometidos a un control psicológico. No podían usar sus nombres reales y debían adoptar una nueva identidad impuesta por sus captores.

El entrenamiento físico incluía ejercicios extremos y pruebas de resistencia. Según testimonios, dormían hacinados en el galpón techado con lámina, sobre lonas extendidas en el suelo.

Los ejercicios incluían correr con llantas de automóvil, arrastrarse bajo alambres de púa y combates cuerpo a cuerpo. Quienes fallaban eran ejecutados de inmediato y sus cuerpos incinerados en los hornos.

Una práctica habitual consistía en utilizar armas de paintball para simular combates. Sin embargo, el castigo por errores en el entrenamiento era la muerte, según declaró Indira Navarro en entrevista con Manuel Feregrino y Miriam Moreno.

La "escuelita del terror"

Los sobrevivientes relataban que tras superar la fase inicial, eran enviados a zonas de combate en Zacatecas o Michoacán. La mayoría moría en enfrentamientos armados, usados como carne de cañón.

Los que regresaban eran enviados a una segunda fase de adiestramiento en un sitio conocido como "la escuelita del terror", donde instructores exmilitares mexicanos y colombianos les enseñaban tácticas avanzadas.

Allí entrenaban con armas reales y eran sometidos a pruebas extremas. Los instructores golpeaban a los reclutas y en ocasiones, según testimonios, llegaban ebrios y se volvían más violentos.

Solo un porcentaje mínimo de los reclutas sobrevivía a la "escuelita". Quienes completaban el entrenamiento eran enviados a regiones controladas por los mandos criminales, sin posibilidad de comunicación con el exterior.

Cálculo de víctimas y operación criminal

Según las investigaciones del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, el rancho operó durante más de tres años con un flujo constante de reclutas.

Se estima que cientos de jóvenes fueron captados con la misma estrategia. Muchos fueron asesinados en el entrenamiento o enviados a zonas de combate sin posibilidad de supervivencia.

En el sitio también se encontraron evidencias de mujeres reclutadas, aunque sus testimonios aún no han sido recuperados. Se presume que el destino de muchas fue similar al de los hombres sometidos a la "escuelita del terror".

Las autoridades no han emitido declaraciones sobre el hallazgo del rancho ni han dado a conocer avances en la investigación. Mientras tanto, los colectivos continúan buscando a sus desaparecidos. –sn–