“Aconcagua en femenino”, reto a la cima para romper estigmas

“Aconcagua en femenino”: diez mujeres retaron la cima para romper estigmas

Por Eric Gómez | Reportero

El documental de Astrid García Graells mostró en Ecozine Film Festival que la edad y el género no impiden alcanzar grandes alturas

Diez mujeres entre los 50 y 74 años ascendieron las faldas del Aconcagua para demostrar que los límites no están en el cuerpo, sino en los prejuicios sociales.

La expedición se convirtió en un viaje físico, mental y emocional que culminó con la creación del cortometraje “Aconcagua en femenino”, dirigido por la aragonesa Astrid García Graells.

El documental se presentó fuera de competencia en la 18ª Edición de Ecozine Film Festival, en Zaragoza, España, donde causó una grata impresión.

Aunque solo cuatro de ellas pisaron los 6,960 metros sobre el nivel del mar, todas alcanzaron una cima personal que convirtió la hazaña en una victoria colectiva.

Un viaje que transformó vidas

La directora explicó que el objetivo de la cinta no fue registrar un récord deportivo, sino testimoniar la unión entre naturaleza, edad, cuerpo y voluntad.

“Ha sido un reto tremendo, físico y emocional, pero sobre todo una experiencia vital que nos unió como nunca”, relató García Graells.

El Parque Provincial Aconcagua, en la provincia de Mendoza, Argentina, fue el escenario natural donde se desarrolló la travesía.

La experiencia no solo implicó el esfuerzo del ascenso, sino también la grabación documental de cada momento de introspección y superación.

Visión integradora desde la montaña

Durante su participación en Ecozine, la directora aseguró que el festival representó un espacio de inclusión y mirada plural.

“Es un lujo estar aquí, admiro este evento desde hace muchos años”, expresó García Graells, quien celebró que se dé voz a mujeres vinculadas al medio ambiente.

Pese a no formar parte de la competencia oficial, el cortometraje fue recibido con calidez por la comunidad cinematográfica.

“Estamos felices con la experiencia vivida, porque hemos compartido con gente que cuida y valora la naturaleza”, agregó la cineasta.

La naturaleza como espejo del alma

Para García Graells, el entorno montañoso ayudó a cada una de las participantes a encontrarse con una fuerza interior olvidada.

“Las mujeres somos poderosas y debemos perseguir nuestros sueños, especialmente si están en la naturaleza”, afirmó con convicción.

Aclaró que ninguna de las diez mujeres era andinista profesional ni contaba con experiencia en altitudes extremas.

Aun así, asumieron el desafío como un acto de afirmación, con la convicción de que el cuerpo no conoce fronteras si la mente no se las impone.

Un documental hecho desde el alma

El cortometraje, según su realizadora, nació desde el amateurismo, pero se enriqueció con el compromiso ético y emocional del grupo.

“Lo hicimos por amor a la montaña, a la vida al aire libre y a nosotras mismas”, indicó García Graells.

Cada plano, cada palabra y cada paso fue capturado como parte de una historia que rebasa lo meramente deportivo.

El resultado fue una pieza sincera, poderosa y conmovedora que cuestionó el silencio habitual sobre las mujeres mayores en el deporte.

El motor de un nuevo proyecto

Tras el éxito emocional del documental, la directora ya piensa en una próxima producción con un enfoque similar.

“Queremos que sea también un revulsivo, una inspiración para más personas, y creo que lo estamos logrando”, explicó.

Afirmó que busca financiación para concretar una nueva historia que mezcle naturaleza, cuerpo femenino y libertad.

La ruta todavía es incierta, pero el entusiasmo permanece intacto desde el club Montañeras Adebán.

Un club para promover el deporte femenino

El grupo al que pertenece García Graells nació en Aragón con el propósito de incentivar el deporte en mujeres de todas las edades.

“No solo se trata de salud física, sino de tener ocio propio, algo que no siempre se garantiza para nosotras”, puntualizó.

En ese espacio, el montañismo se transformó en herramienta de transformación individual y colectiva.

“Queremos que esto sea una rueda que nunca deje de girar”, concluyó la directora. –sn–