¿Tienen derechos los animales?

El maltrato animal predispone a la violencia social y, a su vez, es consecuencia de esta

Por Gabriela Díaz | Reportera

El gobierno de la ciudad de México prohibió recientemente las corridas de toros con uso de violencia en la capital del país. La medida ocasionó una gran polémica, entre los aficionados a la llamada “fiesta brava” y los defensores de los derechos de los animales.

Sobre el particular han dado su opinión diversos sectores de la sociedad: veterinarios, ganaderos, criadores de reses bravas, empresarios y otros.

La polémica se ha extendido a lo largo de todo el país, sobre todo en aquellos lugares o plazas en donde las corridas de toros son un gran atractivo turístico o bien una fiesta de muchos años de tradición y cuenta con una gran afición de ya varias generaciones.

La discusión llegó también al sector jurídico donde el licenciado en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Alfredo Rojas Zamudio, especialista en administración y procuración de justicia, candidato del Poder Legislativo a Magistrado de Primer Circuito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, asegura que el maltrato animal constituye un factor que predispone a la violencia social y, a su vez, es una consecuencia de la misma, ya que forma parte de la cascada de maltrato que a alcanza todos, como individuos y como sociedad.

Con más de 18 años de experiencia en el poder judicial destaca que la crueldad hacia los animales, también llamada maltrato, crueldad o abuso, es todo acto u omisión del ser humano que ocasiona dolor, deterioro físico o sufrimiento a los animales, que puede poner en peligro su vida o dañar gravemente su salud.

Estas conductas, agregan, comprenden comportamientos que causan dolor innecesario o estrés a los animales, ya sea por negligencia o de forma intencional, en los cuidados básicos, llegando hasta la tortura, la mutilación o la muerte.

Actualmente Secretario de Tribunal del Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, Rojas Zamudio, afirma que el abuso animal lleva implícita la falta de empatía de los individuos hacia otros seres vivos y tiene mayor riesgo de generar violencia hacia otras personas.

Al respecto, quien se define no como un político, sino como parte de una nueva generación de jueces cercanos a la gente que juzgan bajo los principios de equidad y justicia social, apuntó que la Asociación Psiquiátrica Americana considera al maltrato animal como uno de los diagnósticos para determinar desórdenes de conducta. Y es que, según especialistas, protagonizar u observar actos de crueldad puede llegar a ser tan traumático como ser víctima de abuso físico y, por tanto, es altamente probable que ello genere más violencia, no sólo con los animales, sino también entre los individuos como sociedad.

En ese sentido, el joven abogado con estudios en diversas especialidades en el Instituto de la Judicatura Federal y/o Escuela Federal de Formación Judicial manifestó que el artículo 3°, fracción XXVI de la Ley General de Vida Silvestre, define al maltrato como todo hecho, acto u omisión del ser humano, que puede ocasionar dolor, deterioro físico o sufrimiento, que afecta el bienestar, ponga en peligro la vida del animal, o afecta gravemente su salud o integridad física, así como la exposición a condiciones de sobreexplotación de su capacidad física con cualquier fin.

Así, si bien el Código Penal Federal establece una hipótesis relativa a la utilización de animales en espectáculos de confrontación y obtención de lucro, lo cierto es que también contempla diversas conductas que son consideradas como maltrato y, a su vez sancionables, pues incluso la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, considera que los animales son parte de los ecosistemas y del ambiente medio. –sn–