Con 182 años de historia, la alcaldía se convirtió en escenario de la representación religiosa más multitudinaria del país
Por Fausto Hernández | Reportero
Conmovió a creyentes y visitantes por igual la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazareth en Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México. Este evento cumplió 182 años de tradición, reuniendo a más de dos millones de personas durante la Semana Santa.
La escenificación atrajo a ciudadanos de distintos puntos de México y del extranjero, quienes viajaron para presenciar la dramatización más icónica del fervor religioso popular en América Latina. La intensidad emocional y la entrega de los participantes generaron una experiencia única.
Desde las primeras horas, las principales avenidas de Iztapalapa se vieron colmadas por feligreses, actores y nazarenos. Con túnicas moradas, coronas de espinas y cruces de madera, recorrieron las calles en un acto de fe que involucró a todas las generaciones.
Niños, jóvenes y adultos recrearon los momentos más emblemáticos de los Evangelios. Para los habitantes de Iztapalapa, este evento representa algo más que religiosidad: reafirma su identidad y tejido social.
La fe recorrió los ocho barrios tradicionales de Iztapalapa
La emoción del público acompañó al actor que personificó a Jesús durante su camino al Gólgota, con paradas simbólicas en los ocho barrios originarios de la demarcación. Lágrimas, cantos y silencio marcaron el paso de cada escena.
“Muchos vienen a vivirlo desde el corazón, no como un espectáculo”, explicó uno de los organizadores. Señaló que la intensidad del evento transforma a quienes participan o presencian el acto cada año.
Jesusa Romero, habitante de la zona, expresó a este medio: “Vengo con mi familia desde hace años. Aunque hay mucha gente, siempre vale la pena. Aquí se respira otra energía, es algo que no se puede explicar”.
La representación también generó una importante derrama económica. Decenas de comerciantes ambulantes ofrecieron alimentos, bebidas, recuerdos y objetos religiosos durante todo el recorrido.
Seguridad y servicios médicos acompañaron cada paso de la procesión
La alcaldía Iztapalapa y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desplegaron un operativo especial con más de 2,500 elementos para garantizar el orden y la seguridad de los asistentes.
Participaron la Policía Metropolitana, Policía Auxiliar, Montada, agentes de tránsito y elementos sectoriales. El objetivo fue prevenir incidentes y brindar orientación a los feligreses y turistas.
Además, se instalaron módulos médicos, carpas de hidratación y puestos de Protección Civil a lo largo del trayecto. Personal capacitado ofreció primeros auxilios y asistencia a quienes lo requirieron.
Las autoridades exhortaron a los asistentes a acercarse a los puntos de atención oficiales. El operativo buscó no sólo salvaguardar a los participantes, sino garantizar la fluidez de las actividades religiosas.
Cierres viales y vigilancia reforzada garantizaron la tranquilidad de los asistentes
Para facilitar la circulación peatonal, se cerraron arterias como Ermita-Iztapalapa de Arneses a Periférico, Eje 6 Sur de La Viga a Periférico, y Avenida Tláhuac de Tasqueña a Ermita Iztapalapa.
Las cuentas oficiales de la alcaldía Iztapalapa y de la SSC informaron de manera oportuna sobre los cortes viales y rutas alternas. La comunicación constante evitó conflictos y desinformación.
La SSC reforzó el patrullaje con 370 vehículos, 14 grúas y un equipo táctico de respuesta inmediata. También vigilaron el evento drones y cámaras del C5 para monitorear la seguridad desde el aire.
En 2023, esta representación religiosa reunió a más de 2.2 millones de personas, con 1.5 millones tan solo en el Viernes Santo. Este año, las cifras se mantuvieron, confirmando el arraigo del evento.
La devoción mantuvo viva la tradición de Iztapalapa
El evento no sólo reunió multitudes, también reafirmó el papel central de Iztapalapa como epicentro del catolicismo popular en México. Cada escena se vivió con recogimiento, respeto y profunda emoción.
Los actores, todos habitantes de la alcaldía, ensayaron durante meses para ofrecer una representación auténtica. Sus interpretaciones provocaron llanto y aplausos entre los asistentes. –sn–
El mensaje de fe, sacrificio y redención resonó en las calles. Esta representación sirvió también como espacio de reflexión frente a la violencia, la desigualdad y la pérdida de valores en la sociedad actual.
La 182ª Representación de la Pasión de Cristo concluyó sin incidentes graves, gracias al trabajo coordinado entre autoridades y comunidad. El evento demostró que la tradición puede convivir con la modernidad.

