Sellan el ataúd de Francisco: el Vaticano inicia los preparativos para su funeral

SN Redacción

El Vaticano concluyó un capítulo imborrable con la ceremonia privada de sellado del ataúd del Papa Francisco, marcando el inicio de los preparativos para su funeral en la Plaza de San Pedro.

El rito se realizó luego de tres días de velorio público, donde más de 250 mil fieles acudieron a despedirse del pontífice, cuyo legado transformó la Iglesia Católica con un enfoque pastoral cercano y austero.

El cuerpo de Francisco reposó en la Basílica de San Pedro, donde fieles de distintas nacionalidades mostraron su respeto entre oraciones, lágrimas y cantos que envolvieron el recinto sagrado.

El acto privado, efectuado en las criptas del Vaticano, tuvo un profundo significado espiritual que antecede la ceremonia fúnebre programada para este sábado a las 10:00 horas, tiempo local.

Un ritual solemne con raíces ancestrales

La ceremonia fue encabezada por el cardenal camarlengo Kevin Farrell, encargado de dirigir el periodo de sede vacante hasta el nombramiento del nuevo pontífice.

Durante el rito, el cardenal colocó un velo blanco sobre el rostro del papa emérito y bendijo el cuerpo con agua bendita, en medio de un silencio reverente de los asistentes.

Se incorporaron también objetos simbólicos dentro del ataúd, entre ellos el palio papal, varias monedas acuñadas durante su pontificado y una breve crónica de su legado en latín.

El protocolo eclesiástico siguió las normas del ceremonial vaticano, pero con detalles personales solicitados por Francisco, que buscó alejarse del boato tradicional.

Una despedida íntima y profundamente humana

A diferencia de lo que marca la tradición, Francisco eligió un único ataúd de madera de ciprés, descartando el uso de los tres féretros que solían emplearse en funerales papales.

La decisión obedeció al deseo del pontífice de mantener un estilo modesto, coherente con los principios que guió desde su llegada al solio pontificio en 2013.

Entre los presentes en la ceremonia privada se encontraron miembros de su familia argentina, representantes del clero latinoamericano y allegados que lo acompañaron en vida.

El rito concluyó con cantos gregorianos y una última oración por el alma del pontífice, pronunciada en voz baja por el cardenal Farrell ante el féretro cerrado.

Francisco será sepultado en Santa María la Mayor

El ataúd será trasladado al recinto donde descansarán sus restos: la Basílica de Santa María la Mayor, uno de los templos más antiguos de Roma y de gran significado para él.

El sepulcro será una tumba sencilla de mármol blanco traído desde Liguria, región de origen de su bisabuelo paterno, como símbolo de sus raíces y humildad.

A diferencia de otros pontífices, Francisco pidió que se colocara solo una cruz de hierro forjado y su nombre en latín: Franciscus, sin títulos ni ornamentos.

Este gesto final refleja su visión del papado: cercano a los pobres, enfocado en la misericordia y comprometido con una Iglesia al servicio de los más vulnerables.

Comienza el novenario por el alma de Francisco

Tras el funeral del sábado, se dará inicio al tradicional novenario, una serie de misas en su honor que se celebrarán durante nueve días consecutivos en distintas iglesias del mundo.

El Vaticano ha invitado a las diócesis a replicar estas ceremonias para rendir homenaje a un pontífice que trascendió fronteras y desafió estructuras eclesiásticas.

En América Latina, obispos y comunidades religiosas han convocado a oraciones masivas en plazas públicas y catedrales, especialmente en Argentina, país natal de Francisco.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que se transmitirá la ceremonia fúnebre por televisión abierta e internet, con traducciones simultáneas a más de 30 idiomas.

Una era llega a su fin con el sello de Francisco

El pontificado de Francisco estuvo marcado por reformas administrativas, una visión crítica del capitalismo salvaje y un énfasis constante en la justicia social.

Defendió los derechos de los migrantes, denunció la corrupción institucional y propuso una nueva mirada pastoral hacia temas sensibles dentro del catolicismo.

En lo político, mantuvo una postura conciliadora con los gobiernos de izquierda en América Latina y apoyó procesos de paz como el de Colombia, donde sirvió como mediador moral.

A lo largo de sus 13 años en el Vaticano, el papa argentino dejó huella como un reformador incansable que buscó devolver el rostro humano a una Iglesia golpeada por escándalos.

Francisco deja un legado espiritual imborrable

Con su partida, millones de fieles recordaron su humildad, su prédica en favor de los excluidos y su crítica severa a los excesos del clero y el poder eclesial.

Analistas vaticanos han reconocido que su pontificado abrió nuevas puertas al diálogo interreligioso y promovió una Iglesia menos eurocentrista y más global.

El próximo cónclave definirá el rumbo de la Iglesia Católica, pero el legado de Francisco permanecerá como un referente de cambio y renovación espiritual.

Desde el sello de su ataúd hasta la elección de su tumba, el papa argentino ofreció una última lección de coherencia: vivir y morir con humildad. –sn–