Dormir mal o tener fatiga afecta tu energía y tu bienestar general. El cansancio no es normal.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Sentirse cansado todo el tiempo dejó de ser una rareza. Según los Centros para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos, la mayoría de las personas no duerme las horas necesarias para un descanso óptimo. Dormir menos de lo recomendado puede producirse por decisiones cotidianas que pasan desapercibidas.
Aunque parezca inofensivo, el cansancio constante puede afectar la calidad de vida. Las personas que lo padecen disminuyen su productividad, cometen errores en el trabajo y arriesgan su seguridad al conducir. Si bien el sueño reparador resuelve ciertos problemas, no siempre es suficiente.
La doctora Aarthi Ram, neuróloga especializada en medicina del sueño del Hospital Houston Methodist, aseguró que la fatiga responde a diversas causas. Mencionó que algunos trastornos del sueño o enfermedades no diagnosticadas podrían ser la raíz del agotamiento diurno persistente.
Por ello, recomendó consultar a un médico cuando el cansancio interfiere con la vida diaria. Aunque algunas personas lo asocian con la falta de sueño, no siempre es así. En muchos casos, es un síntoma que indica problemas mayores.
Sueño y fatiga, no iguales
Muchas personas confunden el cansancio con el sueño, pero no son equivalentes. Estar con sueño implica una necesidad fisiológica de dormir, mientras que estar cansado significa tener fatiga física o mental. Esta distinción resulta clave para entender el problema.
La doctora Ram explicó que, si una persona duerme al sentir sueño y descansa adecuadamente, debería despertar con energía. Pero cuando el agotamiento persiste incluso después de dormir, podría tratarse de un problema diferente. En ese caso, el descanso por sí solo no resolverá la situación.
El sueño diurno frecuente puede solucionarse con una mejor higiene del sueño. Entre las recomendaciones se incluyen dormir entre siete y nueve horas diarias, mantener un horario regular, y evitar dispositivos electrónicos antes de acostarse. También se aconseja no consumir cafeína, alcohol o comidas pesadas durante la noche.
Sin embargo, incluso con estos cuidados, algunas personas siguen experimentando fatiga. En especial, quienes enfrentan situaciones particulares, como el cuidado de un bebé, pueden tener horarios irregulares y descanso limitado. En estos casos, conviene aprovechar las siestas y mejorar los hábitos posibles.
Qué causa la fatiga
La fatiga se define como un cansancio extremo que impide realizar actividades cotidianas. La doctora Ram señaló que, si una persona se siente agotada todos los días a la misma hora, sin causa aparente, podría estar enfrentando fatiga crónica. Esta condición suele surgir por factores combinados.
Una alimentación deficiente, la falta de ejercicio, el estrés y el consumo de alcohol o drogas influyen en la aparición de la fatiga. Todos estos elementos pueden entrelazarse. Por ejemplo, una persona con malos hábitos alimenticios duerme mal y carece de energía para ejercitarse, lo cual perpetúa el ciclo de cansancio.
El estilo de vida sedentario también incide de forma negativa. Muchas veces, quienes no se mueven con regularidad sienten menos energía durante el día. Esa disminución de vitalidad desalienta aún más la actividad física, lo que incrementa el agotamiento.
Frente a este panorama, la doctora Ram recomendó revisar los hábitos personales. Dormir mejor no es la única clave. También propuso mejorar la alimentación, practicar técnicas de relajación y reducir el consumo de sustancias que interfieren con el descanso.
Cuándo acudir al médico
Cuando el cansancio persiste pese a los cambios en el estilo de vida, es momento de acudir al médico. La doctora Ram explicó que algunas condiciones médicas provocan fatiga. Mencionó entre ellas a los trastornos del sueño, efectos secundarios de medicamentos y enfermedades hormonales.
Una causa común de fatiga no diagnosticada es la apnea obstructiva del sueño. Esta condición interrumpe la respiración durante la noche y dificulta el descanso profundo. Puede pasar desapercibida por años, y solo se detecta mediante estudios especializados.
También existen medicamentos que provocan fatiga como efecto secundario. Entre ellos se encuentran las benzodiacepinas, los betabloqueadores, los opioides y algunos antihistamínicos. Quienes los consumen pueden sentirse agotados durante el día, incluso si duermen lo necesario.
Por otro lado, ciertas enfermedades tienen la fatiga como síntoma principal. Entre ellas se incluyen deficiencias vitamínicas, ansiedad, depresión, trastornos autoinmunes y problemas cardíacos. Diagnosticar estas condiciones requiere una revisión médica completa.
Diagnóstico y tratamiento
Para determinar la causa de la fatiga, los médicos evalúan la rutina diaria, los antecedentes familiares y los síntomas adicionales. En algunos casos, se solicitan análisis de sangre o estudios del sueño para obtener un diagnóstico más preciso.
Una vez identificada la causa, se establecen tratamientos personalizados. Estos pueden incluir cambios de medicación, terapias para trastornos del sueño o tratamientos específicos para enfermedades subyacentes. El objetivo es restaurar la energía del paciente y mejorar su calidad de vida.
La doctora Ram insistió en no subestimar el cansancio persistente. Aunque muchas personas lo normalizan, puede indicar problemas de salud más graves. Actuar a tiempo permite evitar complicaciones mayores y recuperar el bienestar físico y mental.
El cansancio constante no debe ignorarse. Dormir lo suficiente, llevar una vida activa y mantener hábitos saludables son medidas necesarias. Pero si no alcanzan, consultar a un profesional resulta esencial para encontrar una solución. –sn–

