Para garantizar la eficacia y seguridad de estos tratamientos, se requieren unas instalaciones altamente especializadas como son las salas blancas.
Por Vera Martín del Campo | Corresponsal
España está viviendo un punto de inflexión en el ámbito de las terapias avanzadas. Con una inversión pública sin precedentes, la creciente necesidad de infraestructuras GMP (Buenas Prácticas de Fabricación) y un crecimiento sostenido en ensayos clínicos, esta nueva generación de medicamentos, que utilizan células, genes y tejidos para tratar enfermedades crónicas y complejas, son la gran revolución de la medicina contemporánea y la gran esperanza para muchos pacientes y sus familias.
En la industria de las terapias avanzadas, como la terapia génica, celular o la ingeniería de tejidos, la innovación y la precisión son esenciales para garantizar la calidad de los productos estériles. En este contexto, las salas desempeñan un papel clave: son espacios blancos diseñados con estrictos controles ambientales para minimizar la contaminación y proteger tanto el producto como el personal y el entorno.
Estas instalaciones cuentan con una infraestructura altamente especializada y operan bajo condiciones cuidadosamente reguladas en cuanto a partículas en el aire, humedad, temperatura, presión diferencial, flujo de aire e iluminación. El diseño y la validación de una sala blanca deben partir de una evaluación rigurosa del riesgo de contaminación, con el objetivo de cumplir las exigencias normativas y asegurar la seguridad del paciente final.
Valtria con su larga experiencia y especialización en el diseño, instalación y puesta en marcha de salas blancas, áreas de contención y bioseguridad, se posiciona como un socio confiable en el desarrollo y avance de la industria biofarmacéutica en el campo de las terapias avanzadas.
La propuesta de valor de esta compañía se basa en acompañar a sus clientes durante todo el ciclo, desde la viabilidad técnica del proyecto y la asesoría científica, hasta la puesta en marcha de las instalaciones, formación y cumplimiento normativo, con el fin de obtener unas instalaciones seguras y modulables, adaptadas a las particularidades de las terapias avanzadas y productos biológicos afines, como secretomas, enzimas de restricción o plásmidos. –sn–

