Ahora el futuro será multipolar y ya comenzó a nacer. Al atacar Trump a Irán abré las puertas de su propia ruina. La historia juzgará con rigor y claridad a quienes elijen el camino de la sangre.
Por Luis Muñoz
Cada vez se suman más países en respaldo a Irán. Ya lo hicieron Rusia, China, Turquía y Corea del Norte, en medio de una tensa situación en Oriente Medio por la ola de misiles que cruzan los cielos hacia uno y otro lado de Irán e Israel.
México ha procurado mantenerse neutral, sin fijar una posición clara y solo ha reiterado que está a favor de la paz.
Quién sí fijó su postura fue el líder norcoreano, Kim Jong un, que condenó los ataques desde Tel Aviv no a instalaciones militares sino contra la población civil, matando incluso a niños en Irán.
Ya ha habido pronunciamientos de Occidente y han justificado la guerra argumentado la necesidad de destruir el bunker en el cual Irán almacena uranio para construir armas con la intención de “borrar” del mapa a Israel.
En defensa de Irán, el líder de Corea del Norte se dirigió a su pueblo para informar de los peligros de esta guerra y sus consecuencias inmediatas y a futuro.
En un mensaje televisivo difundido por el canal en Internet, Zona Militar, Kim Jong un hizo un pronunciamiento firme, directo y cargado de críticas contra el gobierno estadounidense, en respuesta al tenso escenario internacional, pero también como una advertencia al mundo entero.
Esto fue lo que dijo y que cada quien juzgue el peso de sus palabras.
-A todos los que observan con indignación y temor los últimos acontecimientos, con dolor pero también con claridad, me dirijo a ustedes en este momento crítico, porque hoy más que nunca el mundo se encuentra ante encrucijada; una encrucijada entre la paz construida con respeto mutuo, y la guerra provocada por la arrogancia de una sola nación que insiste en comportarse como señor absoluto del planeta.
Donald Trump ha ascendido nuevamente al poder con el mismo discurso provocador y autoritario que lo caracteriza desde su primera llegada. Y como no podía ser de otra forma, sus palabras han vuelto a amenazar directamente la estabilidad internacional, la soberanía de pueblos milenarios y la integridad de líderes que representan no solo a sus países, sino también los símbolos espirituales, morales e históricos de sus civilizaciones.
En los últimos días, Trump afirmó públicamente que su gobierno considera entrar en conflicto directo con la República Islámica de Irán. Y no satisfecho con la gravedad ya absurda de esta amenaza, fue más allá. Declaró que conoce la ubicación del ayatola Ali Jamenei, el líder supremo de Irán, y que, en sus palabras, “él sería un blanco fácil”.
Estas no son palabras improvisadas. Son palabras elegidas, fríamente calculadas como proyectiles verbales que preceden a la destrucción. Son frases cargadas de veneno. Son declaraciones que deben alarmar a cualquier nación que crea en la diplomacia, en la soberanía y en el derecho de los pueblos a decidir su propio destino. Es necesario decir con toda firmeza: la República Popular Democrática de Corea condena con toda la profundidad de su conciencia histórica, cualquier insinuación, amenaza o plan de asesinato político como herramienta de política exterior.
Por tanto –agregó- consideramos tal actitud no solo inmoral sino criminal. Un verdadero acto de terrorismo de Estado, disfrazado bajo la falsa bandera de la seguridad internacional.
Irán es una nación soberana. Es una república con historia milenaria, con instituciones propias, con una identidad cultural sólida y con un pueblo que jamás se ha doblegado ante los caprichos de imperios pasajeros.
El líder norcoreano continuó: El ayatola Ali Jamenei no es solo un líder político, es la expresión viva de la resistencia de un pueblo; la amenaza de eliminarlo físicamente es una amenaza a todo el pueblo iraní, a la fe chií, a la dignidad de Oriente y a todos los que comprenden el valor de la independencia.
El propio ayatola respondió con valentía, con sabiduría y firmeza. Declaró que Irán no se rendirá y, más aún, afirmó con claridad que si EU se atreve a atacar directamente a la República Islámica de Irán, caerá en una desgracia irreparable. La respuesta es simple y vergonzosa, porque la política exterior de los Estados Unidos nunca buscó la paz verdadera. Solo busca la sumisión de los demás.
No quieren socios. Quieren vasallos. No aceptan el diálogo entre iguales. Exigen obediencia. Cuando ésta no llega, responden con sanciones, con cercos militares, y cuando todo falla, con bombas.
La pregunta que todo mundo debe hacerse ahora, es: Si EU ataca a Irán, ¿éste podrá defenderse? ¿O será impedido de responder? Condenado de antemano por negarse a morir en silencio porque esa es la lógica del imperialismo moderno. El agresor se presenta como víctima y el atacado es presentado como amenaza.
Los aviones estadounidenses pueden cruzar cielos extranjeros, pero cuando un misil de resistencia es disparado, gritan terrorismo, pueden invadir, derrocar gobiernos, sancionar economías enteras. Pero basta que un país levante la voz para que se convierta en un peligro.
Nosotros, de la República Popular Democrática de Corea, conocemos bien esa lógica. Sentimos en nuestra piel el cerco internacional, el bloque injusto, las campañas de difamación, las provocaciones militares en nuestras fronteras.
Sabemos muy bien que sucede cuando una nación se niega a doblarse. Por eso decimos con todas sus letras: Irán no está solo. La Federación Rusa observa cada movimiento de esta escalada. China conoce el olor a guerra planificada bajo el disfraz de la libertad.
La Siria devastada por años de intervención sabe lo que es resistir en medio de las ruinas. Bolivia, Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros países de América Latina, ya enfrentaron los tentáculos de esa misma maquinaria de dominación.
Todos nosotros, cada uno con su historia, con sus cicatrices, con su dignidad, tenemos hoy la responsabilidad de decir basta. ¡Basta a la extorsión, basta a las amenazas, basta al juego sucio de la diplomacia de imposición, basta a la lógica de un mundo con un solo dueño…!
En este momento me dirijo ahora directamente al pueblo iraní, hombres y mujeres que mantienen viva una civilización de milenios. Jóvenes que crecieron bajo el cerco, pero nunca perdieron el amor por la libertad, trabajadores, soldados, religiosos, intelectuales; ustedes no están solos. Lo que hacen hoy es más que resistir por ustedes mismos, es resistir por todos, y digo, con honor y responsabilidad, Corea del Norte está con ustedes, está con su soberanía, está con su derecho a vivir en paz, con sus propios valores, con su propia fe, con su propio destino. Al lado de Corea, la Federación Rusa, la República Popular de China y tantas otras naciones libres del mundo, optamos por la paz.
Pero no por una paz impuesta, deshonrosa, llena de humillaciones. Optamos por la paz verdadera. Aquella que solo puede existir cuando hay respeto mutuo, soberanía garantizada e igualdad entre las naciones. Sabemos que el camino de la diplomacia es difícil, pero también sabemos que el camino de la guerra solo interesa a quienes lucran con el sufrimiento ajeno y son siempre los mismos, los fabricantes de armas, los especuladores del miedo, los saqueadores modernos que se esconden detrás de banderas bonitas, pero cuyos pies están ensangrentados.
Es hora de que el mundo abra los ojos. Si permitimos que un presidente estadounidense amenace son eliminar líderes como el ayatola Ali Jamenei, mañana serán otros y pasado mañana cualquiera que ose levantar la voz.
Por eso éste es un momento de decisión. Corea no busca confrontación, pero tampoco huirá de la historia. Estaremos siempre listos para proteger los principios que hacen de una nación, una nación verdadera, con independencia, honor, identidad y soberanía.
Finalmente envió un mensaje al presidente Donald Trump:
El mundo ha cambiado. Ya no es posible gobernar por medio de la intimidación. El tiempo en que una nación decidía el destino de todas las demás está llegando a su fin. Y usted, al intentar resucitar esa lógica, puede estar abriendo las puertas de su propia ruina. No porque deseemos su caída, sino porque el pueblo del mundo ya no acepta ser esclavizado.
A Irán enviamos nuestra solidaridad, nuestra confianza y nuestra admiración. Y al pueblo de Cora, le reafirmo: permanecemos vigilantes, firmes, dignos y preparados. La paz es nuestro ideal, pero nunca a costa de la cobardía. La soberanía de los pueblos es sagrada y jamás será negociada.
El futuro será multipolar y ¡ya comenzó a nacer!
El mundo multipolar donde el poder no está concentrado en una sola superpotencia (unipolar) o dos potencias (bipolar), sino distribuido entre varios centros de poder o estados-nación que tienen una influencia significativa a nivel global.
Como epílogo, el líder norcoreano dice: Que la historia juzgue con rigor y claridad a quienes eligen el camino de la sangre.
*Periodista: lm0007tri@yahoo.com.mx
Columna anterior: El futuro del PRD capitalino, en manos de Nora Arias


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