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OPS amite una nueva alerta epidemiológica ante el chikunguña y Oropouche

La OPS pidió reforzar vigilancia sanitaria ante brotes de chikunguña y Oropouche.


Por Fausto Hernández | Reportero                                                       

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a reforzar el manejo clínico. Al mismo tiempo advirtió sobre el control vectorial en países de las Américas. El objetivo fue reducir complicaciones y muertes en poblaciones vulnerables.

La alerta epidemiológica de la OPS señaló brotes activos de chikunguña en América del Sur. Países como Bolivia, Brasil y Paraguay concentraron la mayoría de los casos. La circulación también alcanzó partes del Caribe en 2025.

El reporte confirmó que más del 97% de casos se localizaron en América del Sur. Entre enero y agosto se notificaron 212,029 casos sospechosos. Además, se registraron 110 muertes vinculadas al virus.

En paralelo, el virus Oropouche mostró una expansión regional sostenida en 2025. Once países notificaron más de 12,700 casos confirmados en siete meses. Entre ellos destacaron Brasil, Colombia, Cuba, Panamá, Perú y Venezuela.

Brotes globales de chikunguña

El chikunguña circuló durante décadas en África, Asia y el subcontinente indio. En 2007 alcanzó Italia y en 2013 ingresó a las Américas. Hasta agosto de 2025 se reportaron 270,000 casos a nivel mundial.

Los brotes internacionales incluyeron países como Senegal, Francia, India y China. En la isla Reunión se acumularon más de 47,500 casos confirmados. Ese brote inició en 2024 y continuó en 2025.

En la región de las Américas, el genotipo asiático dominó entre 2014 y 2017. Sin embargo, la OPS advirtió sobre la expansión del genotipo ECSA. Ambos linajes coexistieron en al menos cuatro países.

La OPS subrayó que conocer linajes genéticos era esencial para planear medidas. Con esa información se podían anticipar patrones de transmisión viral. Así también se ajustaron las intervenciones de salud pública.

Dinámica estacional y expansión

El chikunguña mantuvo un comportamiento estacional diferenciado en el hemisferio sur. En esa región los brotes fueron más intensos en época de lluvias. En cambio, en México y el Caribe los casos aumentaron en la segunda mitad del año.

En 2025, el aporte de Centroamérica, México y el Caribe fue limitado. A pesar de ello, las autoridades recomendaron mantener la vigilancia epidemiológica. El riesgo de reintroducción seguía latente por condiciones ambientales favorables.

El Oropouche mostró una expansión fuera de la Amazonía desde 2024. En 2025 se reportaron contagios en áreas urbanas no afectadas previamente. Esa dispersión obligó a reforzar sistemas de vigilancia espacial y temporal.

Los análisis geoespaciales permitieron identificar cambios en la distribución de vectores. Herramientas digitales ayudaron a anticipar brotes en zonas vulnerables. La OPS insistió en incluir estas metodologías en la vigilancia.

Riesgos y complicaciones clínicas

El chikunguña fue transmitido principalmente por el mosquito Aedes aegypti. Sus síntomas incluyeron fiebre, sarpullido y dolor articular intenso. En algunos pacientes, las secuelas se prolongaron por meses o años.

En menores de cinco años, adultos mayores y embarazadas los riesgos aumentaron. También las personas con enfermedades crónicas mostraron mayor vulnerabilidad. Hubo reportes de complicaciones neurológicas y cardiovasculares graves.

El virus Oropouche se transmitió sobre todo por el jején Culicoides paraensis. También se estudió la participación del mosquito Culex quinquefasciatus. Los síntomas incluyeron fiebre, dolor de cabeza y manifestaciones neurológicas.

En hasta un 60% de casos de Oropouche hubo recaídas sintomáticas. Pacientes hospitalizados presentaron meningitis o encefalitis como complicaciones tardías. La OPS pidió monitorear incluso los casos recuperados.

Recomendaciones de la OPS

La OPS llamó a reforzar la detección temprana de casos sospechosos. Sugirió eliminar criaderos de mosquitos en escuelas y centros de salud. También recomendó mejorar la capacidad de diagnóstico molecular.

Las pruebas PCR fueron señaladas como clave en los primeros cinco días. Capacitar al personal de salud resultó fundamental para reducir complicaciones. El manejo clínico debía abarcar fases agudas y crónicas.

En casos de Oropouche se aconsejó incluirlo en diagnósticos diferenciales. La recomendación fue especialmente relevante durante la primera semana de síntomas. Los médicos debieron descartar complicaciones neurológicas asociadas.

La participación comunitaria se consideró indispensable para reducir riesgos. La OPS pidió campañas de eliminación de encharcamientos y desmalezado. También insistió en el uso de repelentes y mosquiteros domésticos. –sn–

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