Expertos analizaron la relación bilateral y los retos de cooperación y seguridad regional.
Por Martín García | Reportero
El director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, Alejandro Chanona Burguete, señaló que la relación México-Estados Unidos tenía sobre la mesa temas de seguridad y defensa de América del Norte.
Recordó que desde el inicio de su gobierno, el presidente estadounidense Donald Trump firmó órdenes ejecutivas. Estas incluyeron medidas sobre política comercial, seguridad fronteriza y la designación de cárteles como organizaciones terroristas.
Al moderar la segunda sesión del Seminario Internacional de Gobernanza Global, Chanona Burguete subrayó que el asunto era de seguridad nacional. La expansión de organizaciones criminales representó un desafío directo para México y su capacidad de respuesta.
Seguridad y política bilateral
El investigador del CISAN-UNAM, Leonardo Curzio Gutiérrez, afirmó que Trump planteó contradicciones en la ONU. Criticó a la organización por la inmigración en Europa, mientras que su propio gobierno presumió la reducción a “cero” de migración ilegal en la frontera mexicana.
El especialista explicó que la imagen internacional de México se debilitó en las últimas décadas. Casos como el huachicol y las asociaciones criminales afectaron la confianza en sus instituciones y deterioraron la relación bilateral.
Durante la mesa de análisis “Riesgos y amenazas para la Seguridad de América del Norte”, Craig A. Deare, profesor de la National Defense University, recordó los antecedentes históricos. Señaló que intervenciones estadounidenses en México marcaron la diplomacia bilateral en los últimos 30 años.
Advirtió que el contexto reflejaba una “tormenta perfecta”, con presiones hacia un Trump 2.0. Mientras tanto, México enfrentaba debilidades políticas, económicas y de justicia que incrementaron su vulnerabilidad frente al vecino del norte.
Cooperación o unilateralismo
La investigadora de la FCPyS, Yadira Gálvez Salvador, apuntó que los países que comparten frontera comparten amenazas. Indicó que esta realidad los obligó a cooperar y generar propuestas conjuntas en materia de seguridad regional.
Afirmó que México podía aprovechar la urgencia de Estados Unidos de combatir el narcotráfico. Explicó que el país debía presentar marcos estratégicos y no solo reaccionar, proponiendo una agenda propia en la relación bilateral.
La profesora de la Universidad George Mason, Guadalupe Correa-Cabrera, explicó que la relación iba más allá de la seguridad. Enfatizó que los aranceles y el tema migratorio eran instrumentos de presión adicionales hacia México.
Detalló que el discurso sobre narcoterrorismo oscureció la agenda migratoria bilateral. Afirmó que México enfrentó presiones por la dependencia en cadenas de suministro compartidas con Estados Unidos. –sn–


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