Cada vez más aficionados a la cocina apuestan por materiales tradicionales como el hierro o el acero inoxidable, buscando más sabor, durabilidad y una forma de cocinar más auténtica
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Durante años, las sartenes antiadherentes han sido las grandes protagonistas en los hogares españoles. Mientras en países como Francia o Alemania las sartenes de hierro o acero inoxidable formaban parte del menaje habitual, España seguía siendo un mercado muy centrado en el antiadherente, valorado por su comodidad y facilidad de uso.
Sin embargo, en los últimos tiempos esta tendencia está cambiando. Cada vez más aficionados a la cocina redescubren las sartenes sin antiadherente, fabricadas en hierro fundido, acero inoxidable o acero al carbono, materiales que ofrecen un mejor control del calor, permiten alcanzar altas temperaturas y proporcionan resultados más sabrosos.
Este cambio responde también a una mayor conciencia sobre la sostenibilidad y la salud. El uso de recubrimientos antiadherentes tradicionales ha generado preocupaciones medioambientales y de durabilidad, que han motivado a muchos consumidores a buscar alternativas más resistentes y con una vida útil más larga.
Además, el hecho de tener que renovar las sartenes antiadherentes contribuye a un ciclo de consumo poco sostenible. –sn–

