Daniel Almazán

Opinión | Daniel Almazán | «Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica»

La frase anterior es del expresidente de Chile, Salvador Allende misma que pronunció al final de su discurso del 2 de diciembre de 1972 ante un auditorio lleno en la Universidad de Guadalajara y, cuyo significado, aún conserva una fuerza que, hoy en día le da una indiscutible vigencia.

Por Daniel Almazán Jiménez*                            

En lo particular, esa frase me llegó apenas tuve uso de razón política y, hasta la fecha la recuerdo como un verdadero testamento de un fuerte ideario social aunque, hoy en día la juventud no sea lo más notable en mi persona sigo identificándome con esa ideología porque es bien cierto que “la segunda mitad de la vida de un hombre está hecha únicamente de los hábitos adquiridos en la primera mitad”.

Y cuento esta historia porque en estos momentos, mucho se ha hablado en medios de que este sábado 15 de noviembre de 2025, la Generación Z tomará las calles de la Ciudad de México en una marcha que, de acuerdo con algunos periodistas, busca visibilizar el “descontento de los jóvenes” ante la supuesta falta de oportunidades de las que dicen, padece la población nacida entre 1996 y 2010 llamada GZ.

De entrada, me emociona que por fin la juventud de entre 13 a 24 años muestre un poco de interés por su país o, por la transformación que gobierna en la actualidad esta nación. Lo digo con toda sinceridad: me emociona que esa generación vaya a tomar las calles para exigir, para expresarse y, sobre todo, para dar a conocer el despertar de un sector de la población que, por décadas estuvo dormida mostrando una muy marcada apatía por la política.

Jovenes trabajan
Jovenes trabajan

Lo lamentable, es que, por falta de experiencia en estos movimientos, a la llamada Generación Z, se les está colando un factor que, en un corto plazo los va a dejar muy mal parados y me refiero al grupo de empresarios, políticos y periodistas cuyos intereses siempre fueron muy ajenos a los derechos de la juventud y, en la actualidad, no es la excepción y, esto también lo digo de manera muy sincera toda vez que, se me hace por demás miserable que la vieja política rancia que tanto daño nos hizo a los jóvenes que padecimos sus gobiernos y que, debido a la añoranza del poder que, en algún momento ostentaron, esté utilizando ahora, a esta generación como una intentona más de atacar a la actual administración de Claudia Sheinbaum.

Un sector que, de acuerdo con encuestas realizadas por el INJUVE, sólo al 17% de la Generación Z le interesa la política lo que refleja una acción que no tiene nombre pues ese grupo de poder está viendo a los jóvenes como peones sobre un tablero de ajedrez ya que les van a sembrar encapuchados que harán destrozos a comercios y oficinas y así provocar a la policía y, ésta pueda usar la fuerza en su contra para dar la nota tan deseada por la derecha de represión del gobierno contra los estudiantes como una estrategia perversa. 

Lo más reprobable es que, usan a los jóvenes porque, ya otros sectores no les creen a aquellos que, de acuerdo a datos oficiales, hasta el momento, han gastado más de 90 millones de pesos en organizar esta marcha y que, medios de comunicación como Aristegui Noticias han informado que quienes promueven esta manifestación son “partidos políticos como PRI y PAN así como “el empresario Ricardo Salinas Pliego y la alcaldesa de Cuauhtémoc, Ciudad de México, Alessandra Rojo de la Vega” entre otros.

Jovenes en concierto
Jovenes en concierto

Por ello, insisto mucho en lo miserable que son algunas personas al utilizar a la juventud en una campaña negra para desprestigiar a una presidenta que ha puesto el dedo sobre la llaga en contra de aquellos empresarios corruptos y evasores de impuestos, así como de aquellos políticos que en lugar de procurar el bienestar de la gente en general, servían a extranjeros entregándoles los recursos del país y en lugar de gobernar, se servían con la cuchara grande para fines personales.

Ojalá esta marcha sea un verdadero despertar de una juventud informada para que se dé cuenta de quienes están detrás de esta manifestación y qué objetivo busca porque, es alentador salir y exigir, gritar y luchar por lo que tenemos derecho no sólo para beneficio de nosotros sino de las generaciones que vienen así como lo hicimos en su momento y que ahora esta generación disfruta sin miedo a ser callados o encarcelados.

Por eso, hoy más que nunca, la Generación Z merece claridad y no trampas, merece causas auténticas y no agendas disfrazadas, pues la historia demuestra que la fuerza de los jóvenes puede transformar a un país, aunque también puede ser manipulada por quienes jamás estuvieron de su lado, de modo que nadie decida por ellos ni los use como escudo y que esta vez sea la juventud la que marque el rumbo con conciencia, con memoria y con la convicción de no prestarse jamás a los juegos de un viejo grupo desesperado por volver, para que su voz sea realmente suya y no el eco de intereses ajenos.

Periodista | Twitter: @Daniel1Almazan  



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