Diálogo Venezuela–EU avanza mientras Claudia Sheinbaum fija postura. Sheinbaum respalda vía diplomática.
Por Paola Ramírez | Reportera
La declaración de Claudia Sheinbaum sobre la posible apertura de negociaciones entre Venezuela y Estados Unidos surgió tras los señalamientos del presidente Donald Trump, quien afirmó que Nicolás Maduro expresó intención de establecer contacto formal, lo que generó reacciones en distintos frentes políticos.
Durante su tradicional conferencia de prensa desde Palacio Nacional, la mandataria explicó que México sostuvo históricamente una posición orientada a soluciones pacíficas y recordó que la Constitución reconoció el principio de no intervención como base para la política exterior. La funcionaria afirmó que su administración respetó esos lineamientos al observar cualquier acercamiento bilateral entre ambas naciones.
La frase inicial de Sheinbaum surgió después de que el presidente estadounidense informó a medios en Florida que Maduro buscó un canal directo para intercambiar posiciones, hecho que provocó preguntas sobre el papel mexicano, dado que el país participó previamente en diálogos multilaterales. La jefa del Ejecutivo federal precisó que el gobierno federal analizó los antecedentes diplomáticos y verificó la disponibilidad de las partes para avanzar hacia un mecanismo con respaldo internacional. También señaló que su administración dio seguimiento puntual a los anuncios oficiales provenientes de Washington y Caracas.
Los reportes diplomáticos consignaron que la declaración de Trump abrió un escenario distinto al observado en meses anteriores, pues el mandatario estadounidense confirmó: “Podríamos tener discusiones con Maduro, y veremos cómo resulta eso. Ellos quisieran hablar. Yo hablo con cualquiera, veremos qué pasa”. La postura estadounidense generó expectativas porque retomó un posible diálogo suspendido desde negociaciones previas con mediación regional. Las reacciones oficiales indicaron que ambos gobiernos evaluaron canales formales para definir un eventual encuentro.
Contexto bilateral reciente
La respuesta mexicana se apoyó en información proveniente de organismos internacionales que documentaron tensiones económicas y políticas entre Estados Unidos y Venezuela, cuyos gobiernos mantuvieron desacuerdos en materia comercial y humanitaria. Sheinbaum subrayó que México reconoció procesos diplomáticos previos administrados por países latinoamericanos y europeos. Autoridades federales explicaron que el análisis mexicano incluyó antecedentes de sanciones económicas y evaluaciones sobre condiciones políticas en Caracas.
A su vez, especialistas consultados por el gobierno federal explicaron que un eventual retorno al diálogo necesitó garantías institucionales verificadas por actores multilaterales, entre ellos la ONU, para asegurar acuerdos vinculantes entre ambos gobiernos. La participación mexicana se limitó a seguimientos técnicos, debido a que las decisiones principales correspondieron exclusivamente a Washington y Caracas. Funcionarios federales señalaron que México observó la evolución del proceso para identificar márgenes de cooperación regional.
La administración mexicana informó que la declaración de Trump coincidió con reportes sobre nuevas acciones diplomáticas entre gobiernos sudamericanos interesados en estabilizar la región. La Cancillería confirmó que mantuvo comunicación con embajadas involucradas en procesos de mediación y revisó información entregada por misiones multilaterales. Documentos internos indicaron que México no intervino en decisiones directas, aunque registró cada postura emitida por los países en conflicto.
Reacciones oficiales mexicanas
Los equipos de análisis político de la Secretaría de Relaciones Exteriores señalaron que la postura de Sheinbaum se alineó con principios de neutralidad activa, reconocidos en la política exterior mexicana desde décadas anteriores. La funcionaria puntualizó que México sostuvo relaciones diplomáticas con Venezuela sin alterar compromisos con Estados Unidos, su principal socio comercial. La posición oficial destacó que la prioridad consistió en la estabilidad regional y la defensa de mecanismos institucionales de diálogo.
Informes diplomáticos obtenidos por dependencias federales mostraron que ambos gobiernos instalaron mesas técnicas en periodos recientes, aunque no confirmaron avances sustanciales. La declaración de Trump sugirió que la Casa Blanca evaluó escenarios alternos frente a la situación política venezolana. La mandataria mexicana explicó que el gobierno federal monitoreó cada anuncio para mantener a las instituciones informadas sobre cambios relevantes.
La postura final del Ejecutivo federal señaló que México respaldó cualquier proceso que privilegiara métodos pacíficos y observara los derechos internacionales establecidos. La administración de Sheinbaum reiteró que su participación se limitó a la observación y al cumplimiento de acuerdos multilaterales. De esta manera, el gobierno federal confirmó que mantuvo seguimiento constante a las declaraciones emitidas por los mandatarios involucrados. –sn–


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