Viene viene

«Franeleros» se apoderan de zonas hospitarias en la capital, pese a prohibiciones

Franeleros exigen pago a familiares y generan desorden vial persistente; se documenta corrupción de policías capitalinos.


Por Fausto Hernández | Reportero                                                       

En los alrededores de hospitales públicos de la Ciudad de México (Cdmx), familiares de pacientes enfrentaron cobros obligatorios por espacios de estacionamiento en la vía pública que deberían ser gratuitos. Los «franeleros«, conocidos como “viene viene”, apartaban lugares con cubetas, piedras o conos improvisados. Este fenómeno afecta la movilidad y la seguridad en las vialidades cercanas a las unidades médicas.

Se ha documentado la particición de integrantes de la policía capitalina quienes pasan de manera frecuente para recibir de los franeleros parte del botín que consigen de manera ilegal estos «viene viene«.

El costo por estacionamiento varia entre 20 y 50 pesos, dependiendo de la cercanía a los accesos principales de los hospitales. En el Hospital Juárez de México, los lugares periféricos se ofrecieron a 20 pesos. Mientras más cerca de las entradas, los precios ascendieron hasta 50 pesos.

“Allá más adelante son de a 30, a ellos sí les puedes pagar cuando regreses”, dijo un franelero al ser cuestionado por el precio del lugar. Según familiares de pacientes, los franeleros mostraron hostilidad ante la negativa de pago. Algunos amenazaron que los autos podrían sufrir daños, lo que llevó a los afectados a ceder.

Impacto y costos para familiares

Además del cobro ilegal, los franeleros generaron desorden vial y bloquearon entradas. Ocupaban áreas que deberían permanecer libres para emergencias y acceso de ambulancias. Esta práctica complicó la logística de los hospitales y afectó la llegada de servicios de salud.

“Llevo viniendo tres días porque mi esposa está aquí, pero me sale más caro darles a los que cuidan los lugares que lo que compro de comer”, relató un familiar. Agregó que utilizar transporte público resultó más económico que ceder a los cobros. La percepción de riesgo y urgencia condicionó la decisión de pago de los usuarios.

Pese a reglamentos que prohíben apartar espacios en vía pública, las autoridades rara vez intervinieron. La falta de vigilancia permitió que los “viene viene” consolidaran su presencia alrededor de los hospitales. Usuarios consideraron que la ausencia de control fomentó la continuidad del problema.

De acuerdo con el Reglamento de Tránsito y la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México (Cdmx), quienes aparten lugares o lucren con ellos pueden recibir multas de 11 a 40 Unidades de Medida y Actualización (UMA). En 2025, esto equivale aproximadamente a 1,200 a 4,300 pesos. Las sanciones buscan desalentar la ocupación ilegal de espacios públicos y garantizar movilidad. –sn–

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