Un avión de sexta generación desarrollado por España y Alemania, opción al caza europeo.
Por Teresa Díaz | EFE
Madrid.- El futuro avión de combate europeo (FCAS), en el que participan España, Francia y Alemania, se tambalea, pero ninguno de los tres países quiere que fracase. Por ello, se baraja escindir el proyecto original en dos cazas, uno construido por la industria gala en solitario y otro desarrollado por empresas españolas y alemanas.
La iniciativa para crear un caza de sexta generación y reemplazar a partir de 2040 a los Eurofighter y Rafale hoy en servicio está encallada principalmente por los desacuerdos entre Berlín y París a raíz del deseo de la industria francesa de liderarlo de forma mayoritaria.
En este contexto, parece que lo más razonable en estos momentos es que triunfe la opción de los dos aviones, si bien aún no se ha tomado ninguna decisión al respecto, señalan a EFE fuentes de Defensa.
Un sistema de sistemas
El programa, que en España coordina Indra, en Alemania Airbus y en Francia Dassault, se remonta a 2019. El objetivo entonces era que la primera plataforma estuviera operativa en 2040.
El proyecto inicial contemplaba un caza de sexta generación, un sistema de drones, una nube de combate, sensores, tecnología de baja observabilidad y un laboratorio de simulación para integrar todos los componentes.

Más que un caza se trata de un ‘sistema de sistemas’ que pretende proporcionar a las Fuerzas Armadas de los tres países la capacidad militar que se prevé va a ser necesaria en los futuros escenarios de operaciones.
Ultimátum a la industria
El pasado 11 de diciembre los ministros de Defensa de España, Margarita Robles; Francia, Catherine Vautrin; y Alemania, Boris Pistorius, quisieron darle un impulso en un encuentro en Berlín que acabó sin ningún resultado, principalmente por las exigencias de Dassault de hacerse con el control del 80 % del proyecto, pese a que se había pactado una participación de cada país del 33 %.
Tras la reunión a tres bandas se dio un ultimátum a la industria pero la empresa gala no solo no cedió sino que aumentó sus pretensiones, según las fuentes.
Aunque los esfuerzos de los tres países por intentar desencallar el proyecto no han dado fruto hasta el momento, la alternativa de dividir el proyecto en dos y desarrollar en común el resto de elementos del sistema es la que va tomando más fuerza.
Fundamental para España
El Gobierno español defiende la continuidad del proyecto aunque la solución final sea desarrollar un caza junto a Alemania al 50 %, con el horizonte puesto en el año 2042.
«Vamos a hacer todo lo posible para que tenga éxito», dijo Robles el pasado 7 de noviembre tras reunirse en Madrid con la titular de Defensa francesa, e insistió en que para España se trata de un programa «fundamental» en el que el país cree firmemente.
«Lo necesitamos», subrayó Robles tras el encuentro con Vautrin, en el que el futuro caza europeo fue uno de los asuntos que trataron.
El FCAS, que en España se ha bautizado como ASTRA, es una apuesta clara del Ejército del Aire y del Espacio para poder disponer de un caza de sexta generación.
Así lo plasmó el jefe de Estado Mayor de este ejército (JEMA), el general Francisco Braco, en un reciente encuentro informativo, en el que subrayó que se trata de «un programa muy ambicioso y desafiante que nos tiene muy ilusionados». –sn–


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