La relación entre la humedad estructural y los problemas de salud es cada vez más evidente en viviendas y edificios residenciales.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
La humedad persistente en viviendas y edificios no solo provoca daños visibles en paredes y techos, sino que también se ha convertido en un factor cada vez más asociado a problemas de salud como alergias, irritaciones respiratorias y molestias crónicas.
La presencia continuada de humedad favorece la aparición de moho, ácaros y microorganismos que deterioran la calidad del aire interior y afectan especialmente a personas con alergias, asma o sensibilidad respiratoria.
Especialistas en edificación y salud ambiental coinciden en que la humedad estructural, en especial la causada por capilaridad, mantiene los muros constantemente húmedos al absorber el agua del subsuelo. –sn–

