Científicos alertaron sobre tormentas solares extremas y riesgos tecnológicos globales.
Por Gabriela Díaz | Reportera
Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtieron sobre la probabilidad de una tormenta solar de gran magnitud. El fenómeno podría igualar o superar la Tormenta de Carrington de 1859. El análisis fue presentado por Víctor Manuel Velasco Herrera, investigador del Instituto de Geofísica (IGF).
El especialista explicó que el ciclo solar 25 mantuvo alta actividad energética. Este ciclo correspondió al vigésimo quinto desde 1755. Durante este periodo se registraron auroras a latitudes inusuales.

El académico señaló que las llamaradas solares de gran intensidad continuaron apareciendo. Estas fulguraciones surgieron por reorganización de campos magnéticos en manchas solares. El comportamiento fue consistente con registros históricos.
Actividad solar y antecedentes
La Tormenta de Carrington ocurrió el 1 de septiembre de 1859. El evento generó auroras visibles en regiones tropicales. También causó fallas en redes telegráficas de la época.
El astrónomo inglés Richard Carrington observó el fenómeno mientras estudiaba manchas solares. Registró dos intensos destellos blancos sobre el Sol. Horas después, la Tierra enfrentó una tormenta geomagnética sin precedentes.
Carrington documentó el evento con precisión científica. Su observación permitió vincular explosiones solares con impactos terrestres. El fenómeno quedó asociado a su apellido desde entonces.
Riesgos tecnológicos actuales
Velasco Herrera explicó que la tecnología moderna mostró vulnerabilidad ante una súper llamarada. Sistemas como internet, satélites y dispositivos inteligentes resultarían afectados. Las tormentas fueron descritas como eventos matatecnológicos.
El investigador indicó que una tormenta tipo Carrington causaría pérdida masiva de información. La interrupción de comunicaciones se prolongaría por meses o años. El impacto alcanzaría infraestructuras críticas globales.
El académico afirmó que la sociedad depende de sistemas satelitales. La interrupción afectaría actividades económicas y sociales. La situación tendría consecuencias históricas documentadas.
Ciclo solar y pronósticos
El ciclo solar 25 mantuvo condiciones para nuevas fulguraciones. Los registros indicaron acumulación de energía durante décadas. Este comportamiento aumentó la probabilidad de eventos extremos.
En mayo de 2024 se registró la mayor explosión solar instrumental. El fenómeno fue observado a nivel mundial. El registro generó preocupación entre especialistas solares.
Velasco Herrera señaló que el evento confirmó patrones históricos. La información reforzó modelos de pronóstico solar. El análisis integró datos instrumentales y documentales. –sn–


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