Separación obligatoria y acopio de pilas redujeron riesgos ambientales en Cdmx.
Por Fausto Hernández | Reportero
La nueva obligatoriedad de separar residuos en la Cdmx incluyó el manejo específico de pilas usadas. Autoridades ambientales informaron que estos residuos representaron alto riesgo por sus componentes tóxicos. La disposición incorrecta generó impactos ambientales de largo plazo.
Datos técnicos indicaron que una sola pila contaminó hasta 167 mil litros de agua. La cifra equivalió al consumo de una persona durante 229 años. El daño persistió más allá del tiempo de uso del dispositivo.
La pila botón presentó el mayor riesgo por su composición química. Este tipo de pila contaminó hasta 600 mil litros de agua. El volumen afectado alcanzó un equivalente de 800 años de consumo humano.
Riesgo ambiental
Especialistas señalaron que el tamaño reducido de las pilas no disminuyó su peligrosidad. La vida útil corta contrastó con el daño ambiental prolongado. La disposición en basura común favoreció filtraciones a suelo y agua.
Ante este escenario, se difundieron mecanismos formales para el acopio seguro. El programa IMU Recicla operó como sistema especializado abierto al público. La iniciativa funcionó como la red de recolección de pilas más grande de América Latina.
Desde 2007, Grupo IMU coordinó acciones con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema). El esfuerzo conjunto permitió recolectar más de mil 400 toneladas de pilas. El acopio evitó que los residuos llegaran a tiraderos, barrancas y cuerpos de agua. –sn–


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