La alimentación se posiciona como uno de los hábitos con mayor impacto en el bienestar emocional, especialmente en momentos como el Blue Monday.
Por Vera Martín del Campo | Corresponsal
El frío, la vuelta de las vacaciones o la cuesta de enero son algunos de los factores que coinciden durante el primer mes del año, influyendo directamente en el estado de ánimo.
Con el Blue Monday, que se celebra el próximo lunes 19 y que identifica de forma popular el día más triste del año, los hábitos diarios cobran cada vez más importancia como herramienta preventiva y, entre ellos, la alimentación se posiciona como uno de los pilares que más impactan en el bienestar emocional.
Apostar por comer sano como aliado para cuidar la mente ha dado lugar al auge del denominado mood food, también conocido como "la cocina de la felicidad". A partir de la conexión entre el intestino y el cerebro, este enfoque nutricional explora cómo ciertos patrones dietéticos y nutrientes pueden influir en procesos biológicos relacionados con el equilibrio emocional. –sn–

