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UNAM presenta avances clave en neurociencia y biomedicina

Luis Tovar y Romo expuso su estudio en la materia; Fabiola Duarte Ortiz compartió los avances sobre circuitos auditivos; y Andrés Jara Oseguera los mecanismos moleculares para detectar cambios en la temperatura.


Por Martín García | Reportero                                      

Un equipo científico, liderado por Luis Tovar y Romo, director del Instituto de Fisiología Celular, indaga la importancia de un mecanismo llamado vesículas extracelulares para ayudar al restablecimiento de quienes han sufrido un infarto cerebral.

Estudiamos si se pueden modular los mecanismos de recuperación que le permitan al cerebro repararse después de un suceso de esa naturaleza, del cual se registran en el mundo 15 millones de casos cada año.

Durante su participación en el Primer Congreso de la comunidad biomédica de la Licenciatura en Investigación Biomédica Básica (LIBB) UNAM, precisó:

Las vesículas extracelulares son vehículos de transporte de moléculas que tienen las células en el cuerpo -las cuales llevan en su interior proteínas, micro RNA o metabolitos-, los cuales salen de la célula y, al ser captadas por otros receptores, influyen sobre las respuestas moleculares.

El doctor en Ciencias recordó que el infarto cerebral tiene numerosas características que lo hacen particularmente complejo, pues hay pacientes, de manera espontánea, que presentan buena recuperación.

Esto indica la capacidad del cerebro para recobrar algunas de las funciones que perdió luego de una lesión; este mecanismo se limita a poco tiempo, ya que después de seis meses las personas no pueden reestablecer más funciones de las que volvieron a adquirir en ese tiempo.

La propuesta del equipo, probada en especies de laboratorio, es que la recuperación espontánea no sucede solo por la generación de nuevas neuronas, ya que estas suelen morir rápidamente. Se ha observado que se liberan moléculas exportadas en las vesículas extracelulares y eso influye en la recuperación neuronal.

Tovar y Romo dio a conocer los avances de su trabajo, como parte de la iniciativa del Primer Congreso de la comunidad biomédica entre los egresados de la Licenciatura en Investigación Biomédica Básica (LIBB), cuyo objetivo es intercambiar experiencias, visualizar nuevas propuestas de quehacer conjunto y establecer opciones de mentorías.

Guían nuestras emociones

El secretario Técnico del Instituto de Investigaciones Biomédicas, Luis Antonio Mendoza Sierra, se refirió a la importancia de la colaboración proveniente de la comunidad científica estableciendo proyectos entre grupos de personas investigadoras biomédicas.

Fabiola Duarte Ortiz, actualmente investigadora posdoctorante de la Universidad de Washington, expuso lo referente a circuitos auditivos para el aprendizaje y evaluación de una canción para cortejo en aves.

Abundó que los sonidos guían nuestras emociones, por lo que ante la escucha de algún audio se generan expectativas o predicciones sobre lo que es posible esperar en el entorno, correcciones respecto a lo que esperábamos y evaluar si la experiencia fue positiva o negativa, aprendiendo constantemente.

Por ello, la egresada de la LIBB en su generación 41 y su equipo laboran con pinzones cebra, las cuales enseñan a sus crías las canciones, por lo que han logrado reconstruir los análisis de las diferentes sílabas (representaciones) de la melodía, así como visualizar cómo fluctúa la actividad cerebral mientras los pájaros están cantando.

Duarte Ortiz destacó: Hemos ubicado múltiples neuronas que responden a esta composición en particular. El proyecto indica que tienen diferentes formas de codificar la calidad de la canción para mantenerla estable. –sn–

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