Vino a mi cabeza a aquellos acordes y la letra de Carlos Puebla: “Oye, tú que dices que tu patria no es tan linda; oye, tú que dices que lo tuyo no es tan bello, yo te invito a que busques por el mundo, otro cielo tan azul como tu cielo… Un Fidel que vibra en la montaña, un rubí, cinco franjas y una estrella…”.
Por Mario A. Medina
Viajé allá por 1981 con un grupo de compañeras de la ENEP Aragón, entre otros, Lupita de sociología. Fue una experiencia interesante ver a aquella nación que enfrentaba desde el triunfo de la revolución un bloqueo atroz, prácticamente de todo el mundo. Recuerdo que algunos cubanos cuando nos identificamos como mexicanos nos agradecieron que México no se había sumado a aquel cerco y asedio que ordenaba el gobierno de los EU.
Era triste ver las difíciles condiciones por las que vivían los cubanos por falta de alimentos, de enseres, petróleo, gasolina, toallas femeninas, pero al mismo tiempo saber del orgullo de la mayoría que a pesar de ser una nación pequeñita estaba a la vanguardia mundial en la investigación, en la medicina, en la ciencia, en la educación. Ningún otro país de America Latina podíamos presumir algo igual.
Desde el 3 de febrero de 1962 que el presidente John F. Kennedy ordenó el bloqueo económico y comercial, los cubanos han enfrentado condiciones severas que en los últimos años han empeorado, producto de dicho cerco.
Durante todo este tiempo, el régimen cubano ha sido acusado de violar los derechos humanos, de ser antidemocrático, de encarcelar y hasta fusilar a opositores. Hay mucho que criticarle a sus gobernantes, y mucho a debatir al respecto.
Una cosa es cierta, que el que presume de ser el paladín de la democracia, el policía del planeta no mide con la misma regla a todos aquellos gobiernos en AL y en el mundo, acusados de haber practicado lo mismo, y aún cosas peores. Washington no decía, no dice nada, calla cuando lo exhibes.

Su contrariedad es el que una nación pequeñita, una colonia a la que Eisenhower pretendía siguiera siendo bananera, el “putero” de EU se les subiera a las barbas al Tío Sam. El problema es que Fidel se atrevió a desafiar a la metrópoli, al poder, a los dueños de las trasnacionales con intereses en la tierra de José Martí; de poner el “mal ejemplo”, de que a los gringos se les podía retar, resistir, ganar, de que se puede ser dignos frente a ellos, nunca vasallos.
En todo este escenario México ha jugado un papel importantísimo. En los gobiernos del priiato, incluso del panismo, se contrariaron las instrucciones de romper con la isla, de ahogarla.
La ley Helms-Burton firmada por Bill Cliton el 12 de marzo de 1996 reforzó el embargo. Condicionaba su levantamiento a que hubiera un cambio de régimen que condujera a Cuba a una transición democrática. Claro, una transición democrática a partir de la visión del imperialismo estadunidense, el de un gobierno doblegado al de las barras y las estrellas.
Tal vez nunca desde aquella orden de Kennedy, un gobierno mexicano enfrentó una presión tan complicada como la que está lidiando la mandataria Claudia Sheinbaum frente a un personaje que se cree el Rey, el monarca, que ordena, que juega con nuestros destinos.
El pasado jueves Sheinbaum tuvo una conversación mañanera con Trump. “Seguimos ahí conversando y avanzando”, detalló momentos después de la llamada. El tema: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); “de Cuba, no se abordó”, precisó.

Unas horas después, Trump firmó una orden ejecutiva que impone aranceles adicionales a países que envíen petróleo a Cuba. “Creo que la isla no podrá sobrevivir sin el energético” festejó. Un acto de crueldad contra la población de este país.
Un acto a todas luces injerencista que obstaculiza más allá del derecho que tiene cualquier nación a comercializar y/o a solidarizarse. La orden ejecutiva es una advertencia para Sheinbaum: “T-EMC o Cuba”.
Jack Nicas, corresponsal de The New York Times en la Cdmx ha señalado que Trump “ha intensificado su campaña de presión a México con una ofensiva en varios frentes que ha limitado a Sheinbaum, la ha puesto a la defensiva y la ha dejado con pocas buenas alternativas con las cuales responder”.
Sí, Claudia está frente a un galimatías, donde evidentemente, lo ha dicho, no quiere poner en riesgo a México y a su población, pero también en ella late su posición política de izquierda, humana, ética, pues sabe que hoy más que nunca es el momento de solidarizarse con el pueblo cubano y, por ello ha sido clara: “vamos a buscar el canal diplomático para solidarizarnos con Cuba”. No pretende abandonarlos.
La mandataria, amén del alta, altísima aceptación que tiene entre los mexicanos, necesita que, en este tema, sienta que “… quien la defiende la quiere más…”, a pesar de la gusanera de aquí que aplaude la orden ejecutiva trumpiana y que vocifera: “ni un litro de petróleo a Cuba”. Ellos “arrastran esa pena de sentirse entre cadenas”, les cantaría Pablo Milanés.
Que no le cuenten…
Leo la principal de El Universal de este viernes 30: “Poder Judicial ahora pagará 331 mdp para alimentos en 2026”. Pues, ¿no que ya se había ido Norma Piña y sus demás secuaces?
*Periodista: @MarioA_Medina


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