Tras la captura y muerte de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, empezaron a llegar a mi celular un cúmulo de información, imágenes y videos.
Por Mario A. Medina
Dos me brincaron de manera particular: En una se ve a la mandatariaClaudia Sheinbaum frente a un féretro, que hace suponer que es el del narcotraficante, la segunda una esquela de condolencias de Morena a la familia del delincuente.
Una tercera; una imagen con IA donde se ve al ex presidente Andrés Manuel López Obrador llorando frente al cuerpo de “El Mencho”.
El remitente, un periodista de la vieja guardia ligado a la ex líder magisterial, Elba Esther Gordillo. Francisco Rodríguez, columnista de Ovaciones, El Universal, conductor en TV Azteca y Proyecto 40.
Destaca como difusor de noticias mentirosas, sean de su autoría o de otros, de “memes” irreverentes hacia la investidura de la mandataria o del ex presidente López Obrador.
Ha dejado a un lado las argumentaciones -arma que tenemos los periodistas-, para convertirse en un “golpeador profesional” del gobierno morenista.
Dos compañeros reporteros que lo tuvieron como jefe, dicen de él: “puedes escribir, expresar tus diferencias, tus críticas, pero lo que hace él es desaseado, le falta el respeto a su propia persona, a su trayectoria. En verdad es penoso”, coinciden.
Otro caso vergonzoso que actúa igual, como sicario, es el periodista Pedro Ferriz de Con quien en Atypical TeVe en una de sus “voladas”, afirmó que una persona que él conoce le platicó que en el helicóptero en que trasladaban a “El Mencho”, en pleno vuelo, un agente del FBI “estranguló” al narcotraficante.

Cómo olvidar cuando Ferriz aseguró que había encontrado el algoritmo del “fraude electoral”, que los resultados que había dado el INE eran al revés: “…los resultados de Xóchitl corresponden a Claudia y los de Claudia a Xóchitl”. Todo mundo se sigue burlando de él, hasta la ex candidata panista.
El domingo pasado fuimos bombardeados por cientos, miles de noticias, videos, imágenes que llegaban a través de las redes sociales, algunas ciertas, de los “narcobloqueos”; quemaban tráileres, autos, tiendas de conveniencia que sí ocurrieron, pero muchas falsas para generar caos, confusión, miedo entre la población.
No es la primera vez. Cuando la pandemia del Covid-19, la oposición política y mediática se dio vuelo disparándonos con fake news.
Efectivamente, las noticias falsas han pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana. Los expertos dicen que “los algoritmos de las redes sociales no lo tienen fácil para determinar la veracidad de la información”. Información manipulada que se convierte en desinformación y que a querer o no, influye en los debates y la opinión pública. Desinformación significa también poder.

Héctor Eduardo García especialista en servicios digitales de información de la UNAM, considera que, si bien “las plataformas digitales funcionan como herramientas de comunicación, entretenimiento y búsqueda de información”, facilitan también la propagación de noticias falsas, y generan “una manipulación emocional y una sobrecarga informativa (intoxicación) que afecta la atención y el juicio crítico de los usuarios”.
En un trabajo denominado, “Guía para periodistas sobre cómo detectar contenido generado por IA”, se dice que “estamos llegando al punto en el que el ritmo de la desinformación casi es igual al de la información factual, y es casi imposible discernir qué es real”.
Además, que “la verificación de datos tradicional tarda horas o días, mientras la desinformación generada por IA tarda minutos”.
Como bien señala el profesor de la UNAM, esos sitios web “no están diseñados para guiar el intelecto de las personas, sino para influir en sus emociones”.
Es precisamente a lo que le tira la oposición política, empresarial y mediática, a influir en las emociones, en el miedo, a partir de la misma desinformación que ellos generan.
El domingo los mexicanos fuimos ametrallados de noticias falsas: imágenes, videos, memes que tenían un propósito claro: generar pánico y una narrativa que pretenden imbuir en la cabeza de la población, que “al gobierno se le había salido de control la situación y que CJNG estaba teniendo el control del país”.
Periodistas como Lourdes Mendoza (Radio Fórmula), Javier Alatorre (TV Azteca), o Jorge García (Etcétera), actuaron con premeditación, alevosía y ventaja al difundir información falsa, cuando la premisa de cualquier reportero es verificar antes la veracidad de la información y la fuente, aunque no es de extrañar su acción porque no es la primera vez que lo hacen.
Replicaron videos, imágenes, versiones falsas de otros personajes opositores u odiadores del gobierno de la 4t como Javier Negre, el libertario argentino, Agustín Antoneti, la ultraderechista estadunidense Laura Loomer o Héctor Suárez Gomís; imágenes hechas con IA de un supuesto “caos” en el aeropuerto de Guadalajara “producto de una balacera”, el incendio de un avión en dicha terminal aérea.
Sin recato alguno, difundieron una supuesta evacuación del personal del hospital Civil de Guadalajara por la presunta presencia de grupos armados asociados al CJNG o la mandataria refugiándose en un buque de la armada para protegerla de un ataque del cártel de “El Mencho”, entre otras muchas.
Su actuar no es por ocurrencias o error, cumplen un propósito claro, como fue el caso de otro periodista -este funcionario de Televisa-, Javier Tejado Dondé, quien, desde la misma televisora, se encargaba de “manipular narrativas en redes sociales para influir en la opinión pública, ya fuera ensalzando a ciertas figuras o atacando a otras”.

Francisco Rodríguez, Padro Ferriz, Lourdes Mendoza, Javier Alatorre, Jorge García, y todos los periodistas opositores, como sí lo hacen algunos, podrían ejercer el periodismo con decoro a partir de sus puntos de vista, con argumentos y no ametrallando a la población con información falsa, con memes insolentes incluso faltándole el respeto a sus lectores, quienes confían en ellos.
Como bien señalan estudiosos del tema, “Las noticias falsas erosionan el entorno informativo para engañar a quienes lo consumen, frecuentemente con motivaciones ideológicas, políticas o económicas a partir de un formato pseudo periodístico con el que es construido, para dificultar su diferenciación de información verificada”.
Lamentablemente se han constituido, junto con muchos otros que practican ese mismo pseudo periodismo, en un cártel, el Cártel de las mentiras.
Que no le cuenten…
A decir del diario Reforma, el abatimiento de El Mencho, provocó 252 “narcoataques” en 20 estados del país (252 % 20 = 12.6). México tiene una extensión territorial de un millón 964 mil 375 kilómetros cuadrados. La narrativa de la oposición política y mediática asegura que el país está en manos del crimen organizado. Bueno, por lo que se ve, las cifras no les cuadran.
*Periodista: @MarioA_Medina


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