El liderazgo femenino enfrenta un punto crítico

No es un problema de talento, sino de estructuras que dificultan sostener el poder y limitan la permanencia en la alta dirección.

Por Deyanira Vázquez | Reportera

En el marco del mes de la mujer, la conversación corporativa suele centrarse en cifras visibles: cuántas mujeres ocupan posiciones ejecutivas, cuántas integran consejos de administración, cuántas lideran áreas estratégicas.

Son avances relevantes, pero insuficientes. Detrás de estos indicadores persiste un costo invisible que pocas organizaciones miden con rigor: el precio de sostener el liderazgo femenino en estructuras que aún privilegian modelos lineales, verticales y de presión constante.

Para Beatriz Cruz Santana —consejera en banca comercial, estrategia y gobierno corporativo, aliada de KPMG y participante en la encuesta Mujeres de la Alta Dirección en México y Centroamérica 2026— el desafío no está solo en alcanzar la representación, sino en transformar las condiciones del poder.

Con más de 27 años de trayectoria en el sistema financiero mexicano, Cruz Santana advierte que la discusión sobre equidad se agota si no se cuestiona la arquitectura misma de la alta dirección. –sn–