“Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás…”
Por Daniel Almazán Jiménez*
(…) Sin duda una frase que escribirá la historia y que, para quienes somos profesionistas de la comunicación marca ya en estos momentos, un claro ejemplo de cómo la guerra trasciende del campo de batalla hacia las trincheras de la comunicación.
Y es que, en las últimas horas, la tensión entre los países en guerra (Estados Unidos-Israel e Irán) ha rebasado expectativas de los analistas a tal grado de que, al 7 de abril del 2026, cualquier cosa podría pasar, desde el incremento del fuego a escalas inimaginables, hasta la declaración de paz, algo que, quizá se vea cada vez más alejado pero que, en general todo mundo desea.
Dicha incertidumbre, por lo menos en países de América Latina, obedece a las declaraciones y amenazas que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump lanza constantemente incluso, en ocasiones, desinformando en lugar de informar con el objetivo de mostrar a su nación triunfante, sin importar el derribo de sus costosos aviones, las bajas de soldados estadounidenses, el ataque a sus bases militares y hasta la captura de pilotos. Hechos comprobados por medios internacionales, pero que muy poco nos llegan a este lado del mundo por diversas razones, pero basta imaginar que la censura o autocensura no se diera en medios estadounidenses y mostraran realmente lo que están sufriendo sus soldados en Medio Oriente, imaginemos que sus propios medios difundieran imágenes reales de la guerra, sin duda sería un verdadero golpe psicológico, político y sociológico que sufriría un país acostumbrado a ganar guerras que ellos mismos ocasionan pero que, no ven mal pues de eso se encarga la televisión gringa, el cine bélico y las noticias de aquel país que deshumanizan y satanizan a personas o gobiernos que no son útiles a los intereses de los estadounidenses por lo que los medios siempre dicen que van bien y que nada malo está pasando salvo “la proliferación de terroristas y narcotraficantes”, pero que no llegarán a los Estados Unidos porque su ejército los combatirá en nombre de la seguridad de las familias gringas.
Por otro lado, medios de comunicación como el cine, las noticias y la televisión muy poco hablan o, minimizan al hacerlo que fueron los Estados Unidos y su aliado Israel que en esta guerra han cometido crímenes de lesa humanidad como el asesinato de 168 personas en su mayoría niñas de una escuela que fue bombardeada en repetidas ocasiones y cuyas imágenes fueron verificadas por distintos medios de comunicación como la BBC quienes confirmaron los ataques de esas dos naciones.
Informaciones que callan y que tratarán de desviar con otros asuntos para no despertar protestas internas pero que, nos guste o no, forma parte de esta guerra que en gran parte, se ha trasladado incluso a las redes sociales, pues la guerra en la comunicación o, la guerra de la información, hoy en día está utilizando dichos medios para manipular la opinión pública, desmoralizar al enemigo y controlar la narrativa del conflicto, resultando a veces, tan crucial como la misma fuerza física y en su conjunto, toda esta propaganda, busca la creación de «matrices de opinión» para ganar una legitimidad que no encuentran en la realidad pues nada puede justificar un ataque armado.

En resumen, en una guerra se usa la comunicación para buscar obtener ventaja competitiva, dicho de otra manera, coloca a los países en conflicto al mismo nivel y por ello, apegado a la estrategia mediática y sabedor del daño y logros que trae consigo una fuerte declaración, Irán país al que el mundo veía inferior a los Estados Unidos, se ha mostrado firme y, sin titubear ha respondido de manera tajante ante medios de comunicación pues, como dije al principio, hasta ahí se ha trasladado la guerra actual de Medio Oriente y para muestra, basta una recopilación de:
Las frases de la guerra
Donald Trump (EE.UU.):
“Vamos a golpearlos con extrema dureza. En las próximas dos o tres semanas, vamos a devolverlos a la Edad de Piedra, a donde pertenecen”.
“Golpeará y aniquilará las centrales eléctricas de Irán a menos que el país abra el estrecho en 48 horas”.
“No habrá ningún acuerdo con Irán salvo la RENDICIÓN INCONDICIONAL”.
Frases y Respuestas de Irán:
“EEUU será destruida por él mismo” (caracterizando a Trump como Hitler en misiles).
“Hemos perdido las llaves” (respuesta de embajadas iraníes en X sobre el bloqueo del Estrecho de Ormuz).
“Alguien como nosotros nunca llegará a un acuerdo con alguien como ustedes ni ahora ni nunca”.
Es interesante el uso de los medios de comunicación para destruirse mutuamente, incluso, se ha detectado la intervención de la inteligencia artificial para crear escenarios falsos como la masacre de soldados iraníes o la súplica de marines estadounidenses implorando perdón y falso o no, se cumple la frase que reza que: “en la guerra todo se vale” y que al fin de cuentas es la misma disputa trasladada a la comunicación para controlar el relato dominante y ganar el dominio de la información.
Sin intentar sonar académico hemos visto que, la guerra mediática es otro campo de batalla donde se distribuye propaganda y se gestionan narrativas, desestabilizando proyectos políticos o gobiernos mediante la desinformación para confundir a la población y generar apoyo o rechazo a un bando y así, crear conflictos internos por lo que, en estos eventos el control y censura de los medios incluye el bloqueo y la manipulación de la información para mostrar sólo la realidad deseada, algo que, en el pasado se hacía a través de panfletos mediante los cuales, Joseph Goebbels (ministro de la propaganda nazi) se enfocaba en gestionar la información táctica y dañar la capacidad del enemigo afectando la percepción de la población sobre la brutalidad o el éxito de las operaciones militares, según fuera conveniente.
Hoy en día y desde que existe registro, la comunicación sigue siendo usada hasta para la guerra y, tan importante es que, mal usada, puede ser el origen de un conflicto bélico por lo que si bien la IA es una herramienta útil, muchos la usan a diestra y siniestra, por falta de creatividad y profesionalismo y por ende, minimizan su impacto dual en la comunicación que por un lado, mejora la eficiencia y personalización, pero por otro, empeora la calidad, la veracidad y la autenticidad de la comunicación con la pérdida del toque humano como emociones, empatía y creatividad genuina, lo que provoca mensajes fríos, genéricos o carentes de contexto emocional, dificultando la conexión humana y la cercanía con la gente.
Así, aquella frase atribuida al periodista y escritor mexicano Renato Leduc que reza: “el primer requisito para ser periodista, es no ser pendejo”, cobra vital relevancia ya que en un conflicto como el que actualmente vive el mundo, cada palabra es un arma, cada silencio una estrategia y cada mentira un riesgo que puede volverse en contra, porque al final no gana quien dispara primero sino quien logra que el mundo crea su versión, y en ese terreno donde la verdad compite con la propaganda no hay espacio para errores, quien comunica mal pierde antes incluso de que caiga la primera bomba.
Periodista | Twitter: @Daniel1Almazan
Columna anterior: La «nueva» derecha mexicana


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