El producto asiático y venezolano ha reducido precios y disminuido la rentabilidad de la pesca local
Por Martín García | Reportero
La economía de los pescadores en Tamaulipas enfrenta una crisis debido a la entrada masiva de camarón importado de China, Taiwán y Venezuela. Este fenómeno, sumado a los altos costos operativos, ha hecho cada vez más difícil mantener la actividad camaronera en el Golfo de México, según afirmaron dirigentes del sector.
El presidente de la Federación Regional de Sociedades Pesqueras del sur de Tamaulipas, Canuto González Miranda, explicó que el mercado nacional, principal destino del camarón local, se ha visto saturado por el ingreso de producto extranjero. «Las ventas han bajado, y la mayoría del camarón que se vende en grandes cadenas proviene de China», señaló.
El ingreso masivo de camarón importado ha generado una disminución en los precios. Actualmente, el camarón del Golfo de México se vende en 130 pesos el kilo, mientras que anteriormente oscilaba entre 180 y 200 pesos.
Calidad versus precio
González Miranda explicó que gran parte del camarón importado es de cultivo, lo que disminuye su calidad en comparación con el producto local. Sin embargo, su bajo precio lo ha hecho más atractivo para los consumidores. «La situación económica ha hecho que muchas familias opten por productos más accesibles, relegando al camarón nacional a un segundo plano», indicó.
El alto costo del diésel, que actualmente supera los 24 pesos por litro, ha limitado la capacidad de la flota camaronera de Tamaulipas. De las 182 embarcaciones que integran la flota, entre el 30% y el 40% no ha podido salir a pescar.
«Para que una embarcación sea rentable, debe capturar al menos 15 toneladas de camarón en un periodo de 40 días. De lo contrario, los gastos superan los ingresos», explicó González Miranda. A esto se suman los costos de mantenimiento, lubricantes, artes de pesca y salarios de la tripulación, lo que ha llevado a muchos barcos a permanecer en tierra.
Esperanzas para el cierre de año
A pesar de la adversidad, los pescadores confían en que la situación mejore en los últimos meses del año. Sin embargo, prevén que para diciembre toda la flota pesquera quedará detenida debido a las complicaciones económicas.
González Miranda hizo un llamado a las autoridades para establecer medidas que protejan la producción local. Propuso reducir la importación de camarón de baja calidad y generar apoyos para abaratar costos operativos, como subsidios al combustible.
Además, enfatizó la necesidad de promover el consumo del camarón nacional a través de campañas informativas que destaquen su frescura y calidad superior frente al importado.
Competencia desigual
El camarón asiático y venezolano ingresa al mercado mexicano con precios que, aunque más bajos, no reflejan los estándares de calidad del producto local. Esto ha puesto en desventaja a los pescadores de Tamaulipas, quienes también enfrentan desafíos por la disminución de exportaciones al mercado internacional.
La industria camaronera de Tamaulipas, históricamente uno de los pilares económicos de la región, se encuentra en un punto crítico. Sin apoyos y regulaciones que nivelen las condiciones del mercado, los pescadores temen que la actividad pueda volverse insostenible en el mediano plazo. –sn–

