El sonidero cobrará más de 12 millones de pesos, generando cuestionamientos por conflicto de interés y el elevado costo en comparación con artistas internacionales.
Por Fausto Hernández | Reportero
El gobierno de la ciudad de México confirmó que el tradicional concierto de fin de año en el Ángel de la Independencia será encabezado por el sonidero «Polymarchs». La decisión ha generado controversia debido al costo de la contratación, que supera los 12 millones de pesos a favor de la empresa de la familia de la vocera de la Presidencia de la República, Paulina Silva, según el periodista Claudio Ochoa Huerta a través de LatiUs este lunes .
Esta cifra, significativamente mayor a la de años anteriores, desató críticas entre ciudadanos y expertos. En 2023, el concierto fue protagonizado por Rubén Blades, mientras que en 2022 y 2019 se presentaron Los Ángeles Azules, quienes cobraron entre dos y tres millones de pesos.
El sonidero Polymarchs, fundado en 1973 por Apolinar Silva, es considerado una institución dentro del movimiento sonidero. Sin embargo, su contratación ha generado dudas sobre la transparencia del proceso.
Conflicto de interés en el centro de la polémica
El posible conflicto de interés surge porque Paulina Silva, hija de Apolinar y actual coordinadora de Comunicación Social de la presidenta Claudia Sheinbaum, forma parte del círculo cercano de la mandataria. Silva, quien culminó en 2023 una maestría en Imagen Pública, dedicó su tesis al legado de su padre.
Analistas han cuestionado si la cercanía de Paulina Silva con el gobierno influyó en la contratación del sonidero. Hasta el momento, las autoridades capitalinas no han emitido declaraciones oficiales al respecto.
El gasto destinado a este evento ha generado críticas en un contexto de austeridad. Con el presupuesto asignado a Polymarchs, sería posible contratar a artistas como Los Ángeles Azules al menos cuatro veces.
Patrimonio cultural y uso de recursos públicos
En octubre de 2023, el gobierno capitalino declaró la cultura sonidera como patrimonio cultural inmaterial de la Ciudad de México. La medida buscó reconocer la importancia de este movimiento dentro de las comunidades urbanas.
Sin embargo, críticos han señalado que este reconocimiento no justifica un gasto tan elevado para un evento público. Aseguran que las prioridades presupuestales deberían orientarse hacia necesidades más urgentes en la capital.
La polémica ha tenido eco en redes sociales, donde usuarios exigen mayor transparencia sobre los criterios de contratación. El tema también ha llegado a los círculos políticos, quienes piden cuentas claras al gobierno de la ciudad.
Comparaciones con conciertos anteriores
En años recientes, los eventos de fin de año en el Ángel de la Independencia han contado con artistas de renombre internacional. En 2023, Rubén Blades ofreció un concierto que fue aplaudido por miles de asistentes.
En 2022, Los Ángeles Azules compartieron escenario con La Sonora Dinamita, presentaciones que no superaron los tres millones de pesos en costos. Los conciertos de 2020 y 2021 fueron suspendidos debido a la pandemia por COVID-19.
Este año, el elevado presupuesto destinado a Polymarchs contrasta con las contrataciones previas, lo que ha despertado dudas sobre el manejo de recursos públicos. Las comparaciones entre los artistas han acentuado las críticas hacia el gobierno de la ciudad.
Reacciones y falta de aclaraciones oficiales
Con información publicada por Latinus, las autoridades locales no han respondido a los cuestionamientos. En redes sociales, figuras públicas y ciudadanos han manifestado su descontento por la falta de transparencia en el proceso.
La presidenta Claudia Sheinbaum y su equipo han evitado declaraciones sobre el tema, lo que ha alimentado la polémica. Los críticos exigen que se aclaren los criterios para asignar el contrato y el impacto real del evento en la ciudadanía.
Mientras tanto, el debate sobre la gestión de recursos públicos sigue siendo una de las principales preocupaciones de la opinión pública. En un contexto donde se han promovido políticas de austeridad, el gasto asignado al concierto resulta difícil de justificar. –sn–

