Aldo A. Pámanes R. sufrió graves quemaduras mientras realizaba labores de mantenimiento en una máquina defectuosa
Por Margarita Hernández | Corresponsal
El técnico de mantenimiento Aldo A. Pámanes R., empleado de la empresa Rio Bravo Eléctricos (mejor conocida como Aptiv), presentó una demanda por 50 millones de pesos luego de sufrir quemaduras de segundo y tercer grado en un accidente laboral. La explosión de una máquina inyectora de plástico marcó un antes y un después en su vida profesional y personal.
El 7 de marzo de 2023, Pámanes realizaba labores de mantenimiento en la máquina inyectora identificada como “107” dentro de las instalaciones de Aptiv. Según testigos y documentos legales, la máquina había presentado fallas durante dos días consecutivos antes del incidente.
Mientras trabajaba para corregir las fallas, la máquina explotó, causando graves lesiones en su rostro, cuello, manos y espalda. Las quemaduras obligaron a su traslado inmediato al Centro Médico de Especialidades, donde recibió atención médica de urgencia.
Durante 15 días, Pámanes permaneció hospitalizado, incluidos cuatro días en terapia intensiva. Durante este periodo, fue sometido a una cirugía para injertos en el rostro, buscando minimizar el impacto de las quemaduras.
Las consecuencias del accidente no se limitaron al daño físico. El técnico ahora enfrenta complicaciones respiratorias, incluyendo una oclusión permanente en una fosa nasal y otra intermitente en la segunda, según reportaron sus médicos.
La respuesta de Aptiv genera controversia
La empresa Aptiv negó cualquier responsabilidad en el accidente, asegurando que las medidas de seguridad cumplían con los estándares establecidos. Sin embargo, Pámanes argumentó que estas eran insuficientes para la naturaleza de su labor y que no se realizaron evaluaciones adecuadas para prevenir riesgos.
La demanda legal señala negligencia por parte de Aptiv en el mantenimiento de la maquinaria y en la implementación de protocolos de seguridad. Documentos presentados por el abogado del demandante muestran que la máquina “107” había estado en operación pese a presentar fallas evidentes.
Aptiv, empresa de origen irlandés-estadounidense, enfrenta cuestionamientos por el trato hacia sus trabajadores mexicanos. La demanda también plantea dudas sobre si la respuesta de la compañía habría sido distinta en el caso de un trabajador extranjero.
Consecuencias legales y personales para Pámanes
Desde el accidente, Pámanes asegura haber experimentado un cambio radical en su calidad de vida. Las cicatrices visibles en su rostro lo han expuesto a estigmatización y comentarios despectivos por parte de la sociedad.
El técnico también enfrenta limitaciones físicas que le impiden realizar actividades cotidianas y laborales. La demanda de 50 millones de pesos busca compensar tanto el daño físico como el psicológico derivado del incidente.
El caso se encuentra actualmente en proceso judicial, con audiencias programadas para principios de 2024. La defensa de Pámanes ha solicitado al juez una inspección detallada de las condiciones laborales en Aptiv y una revisión de las medidas de seguridad aplicadas.
Reflexiones sobre la seguridad laboral en México
Este caso pone de manifiesto los desafíos que enfrentan los trabajadores industriales en México. Las condiciones laborales, a menudo precarias, son un tema recurrente en el país, especialmente en sectores como el de la manufactura.
Según especialistas en seguridad laboral, la falta de mantenimiento adecuado de maquinaria y la ausencia de protocolos claros contribuyen a un alto índice de accidentes en el sector. Casos como el de Pámanes subrayan la necesidad de una supervisión más estricta por parte de las autoridades competentes.
Por su parte, organismos defensores de los derechos laborales han solicitado mayor transparencia por parte de Aptiv y otras empresas internacionales que operan en México. La experiencia de Pámanes resalta la vulnerabilidad de los trabajadores frente a las grandes corporaciones. –sn–

