¿Le darías un crédito a alguien con un historial de fraude?
Por Deyanira Vázquez | Reportera
¿Le daría un crédito a alguien con antecedentes de fraude? ¿Lo contratarías para un puesto de trabajo en tu empresa? ¿Firmarías un contrato de prestación de servicios con esta persona? Estas preguntas, son tan provocadoras como urgentes, pues reflejan una realidad que el sector financiero enfrenta de manera constante.
En un entorno cada vez más digitalizado, donde la velocidad de las transacciones rivaliza con los avances tecnológicos, el fraude digital se ha convertido en una amenaza que desafía los modelos tradicionales de gestión de riesgos.
En México, el fraude de suplantación de identidad y las tácticas fraudulentas están causando estrágos en la confianza y la rentabilidad del crédito. Según el Banco de México, la cartera vencida de créditos al consumo alcanzó los 46,343 millones de pesos en noviembre de 2024, un aumento del 1.9% respecto al mismo periodo de 2023. Aunque esta cifra refleja en parte las presiones económicas sobre los consumidores, el fraude recurrente es un factor que no puede ser ignorado.
Para responder a esta amenaza, Unico México está presente con el primer Buró de Fraude Digital en México , una herramienta que no solo detecta y bloquea a los defraudadores, sino que también fomenta la colaboración entre bancos, fintechs y empresas que implementan procesos de identificación KYC (Know Your Customer).
Fernando Paulin, CEO de Único México, explica la esencia de esta iniciativa:
«La respuesta a la pregunta ‘¿Le daría un crédito a alguien con antecedentes de fraude?’ Debería ser un rotundo no. Sin embargo, garantizarlo requiere un esfuerzo conjunto. Con el Buró de Fraude Digital, las instituciones pueden compartir datos, detectar patrones y, sobre todo, evitar pérdidas significativas para el sistema.
Este modelo colaborativo ya está mostrando resultados tangibles. Con más de 50 clientes procesando entre 1,5 y 2 millones de transacciones mensuales, el Buró de Fraude Digital detecta al 76% de los defraudadores recurrentes, lo que representa ahorros millonarios para las empresas y un fortalecimiento de la confianza en el ecosistema financiero.
El fraude digital no discrimina. Desde los bancos más grandes hasta las fintechs más ágiles, todos están expuestos. La clave para enfrentar este desafío no radica únicamente en implementar tecnología avanzada, sino en la capacidad del sector para coordinar esfuerzos y compartir conocimientos.
El Buró de Fraude Digital establece un precedente importante: al consolidar una red de colaboración entre instituciones, es posible cerrar las brechas que los defraudadores suelen aprovechar. Esta estrategia no solo mejora la detección y prevención de fraudes, sino que también refuerza la confianza entre las instituciones participantes y sus clientes.
¿Un sistema ciego frente al fraude?
Aunque la amenaza del fraude digital no desaparecerá pronto, iniciativas como el Buró de Fraude Digital demuestran que la solución está al alcance. Para los líderes financieros, la pregunta no es solo si pueden identificar a los defraudadores antes de aprobar un crédito, sino si están dispuestos a construir un sistema más seguro a través de la colaboración.
En un mercado que avanza hacia una mayor digitalización, proteger el crédito no es solo una cuestión de márgenes operativos; es una responsabilidad compartida que definirá el futuro del sistema financiero.
¿Le darías un crédito a alguien con un historial de fraude? Con las herramientas correctas y un enfoque colectivo, la respuesta puede ser un firme y estratégico «no». –sn–

