La agrupación sinaloense evadió restricciones legales al permitir que el público cantara narcocorridos en conciertos recientes en Jalisco.
Por Martín García | Reportero
En medio de una investigación judicial por apología del delito, Los Alegres del Barranco recurrieron a una táctica conocida para continuar sus espectáculos. La agrupación organizó karaokes masivos durante dos presentaciones en Jalisco, permitiendo que el público cantara narcocorridos prohibidos por ley.
La banda se presentó en la Plaza de Toros de Cihuatlán y el domingo 4 en Tequila, sin vocalizar directamente letras alusivas al crimen organizado. En ambos conciertos, proyectaron en pantallas gigantes las canciones “El del Palenque” y “El Doble R”.
Ambos temas refieren a presuntos líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), por lo que se encuentran bajo vigilancia de autoridades estatales. Aunque la banda evitó cantar, la audiencia entonó las letras completas con entusiasmo.
El público cantó al crimen
Durante el concierto en Cihuatlán, Los Alegres del Barranco ejecutaron instrumentalmente los dos corridos polémicos. En las pantallas se proyectaron letras completas, de forma visible, para que el público las vocalizara.
Las canciones hacían referencia a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, y a Ricardo Ruiz Velasco, identificado como líder criminal en tres estados. La banda no mostró imágenes de los personajes ni los mencionó verbalmente.
Videos difundidos en redes sociales mostraron al público coreando los nombres y frases de las canciones. Algunos asistentes lanzaron vítores mientras cantaban pasajes que glorificaban al narcotráfico.
El caso ha generado un debate jurídico sobre si este formato puede ser considerado delito. Las autoridades investigan si permitir al público cantar estas letras constituye apología del crimen organizado.
Sin precedentes legales claros
No existe una definición jurídica clara para este tipo de actos. La estrategia ya había sido usada por Alfredo Olivas en presentaciones anteriores sin consecuencias legales.
Según expertos, el hecho de que el grupo no vocalizara las letras podría evitar sanciones. Sin embargo, proyectar contenidos que ensalzan a criminales ante miles de personas sí podría configurar delito.
La Fiscalía General del Estado (FGE) de Jalisco mantiene una carpeta de investigación abierta. En el centro se encuentra la presentación del 29 de marzo en el Auditorio Telmex, donde el grupo habría proyectado imágenes de “El Mencho”.
Aunque los músicos se acogieron a su derecho de no declarar en abril, habrían sido citados nuevamente para comparecer este lunes 5 de mayo. Aún se desconoce si acudirán ante el Ministerio Público.
Advertencia de la autoridad
El vicefiscal Alfonso Gutiérrez Santillán señaló que podrían solicitar órdenes de aprehensión si los músicos no se presentan. Aunque el delito no implica prisión preventiva, se sigue por la vía penal.
Por su parte, el gobernador Pablo Lemus ha aclarado que no busca prohibir agrupaciones musicales. “No se trata de vetar, sino de impedir que se normalicen mensajes que glorifiquen a delincuentes”, sostuvo.
El debate sobre los límites de la libertad artística y la censura se ha intensificado. Diversos sectores sociales han exigido medidas más estrictas para impedir la exaltación del narco en espectáculos públicos.
El argumento de Los Alegres del Barranco parece centrarse en que no cantaron, solo ejecutaron música y proyectaron letras. Sin embargo, críticos afirman que la intención fue deliberada y con fines de evasión legal.
Continúan la gira sin freno
La agrupación sigue en activo con su gira “Los Señores del Corrido”, pese a la controversia que los rodea. En redes sociales mantienen una agenda de conciertos vigente en el interior del país.
El gobierno de Estados Unidos ya reaccionó ante los hechos. Según fuentes migratorias, revocó las visas de los integrantes del grupo, lo que impediría su ingreso para futuras presentaciones.
Hasta el momento, Los Alegres del Barranco no han emitido posicionamiento oficial. En sus redes tampoco se han pronunciado sobre las investigaciones ni sobre su nueva estrategia escénica.
Expertos en derecho penal han pedido a las fiscalías estatales crear criterios unificados. La ley debe definir si proyectar narcocorridos y permitir que el público los cante constituye una forma de apología.
Mientras tanto, las grabaciones del espectáculo continúan circulando en plataformas digitales. El caso ha levantado alertas entre colectivos sociales que combaten la narco-cultura en medios de comunicación.
Las autoridades de Jalisco han prometido sancionar actos que promuevan figuras criminales. También se evalúa endurecer los requisitos para permitir espectáculos en espacios públicos.
Si bien los músicos se escudaron en una laguna legal, la polémica crece y aumenta la presión social. El debate entre libertad artística y glorificación del crimen está más vigente que nunca. –sn–

