¿Es saludable la torta de tamal?

Aunque es deliciosa y práctica, este alimento típico de la Cdmx puede afectar la salud si se consume frecuentemente

Por Deyanira Vázquez | Reportera

La torta de tamal, también conocida como “guajolota”, ha representado uno de los desayunos más populares en la ciudad de México. Este platillo tradicional consiste en un tamal colocado dentro de un bolillo, formando un sándwich calórico y energético.

Su venta en esquinas, puestos callejeros y afuera del metro la convirtió en símbolo cultural y refugio para quienes necesitan energía rápida y barata. Se ha consumido desde hace décadas sin distinción social, aunque hoy enfrenta cuestionamientos por su valor nutricional.

De sabor agradable y textura reconfortante, la torta de tamal también forma parte de celebraciones, protestas y recorridos urbanos. Sin embargo, su perfil nutricional ha generado preocupación en especialistas en salud alimentaria.

Debido a su alto contenido calórico, carbohidratos y grasas saturadas, esta combinación suele clasificarse como poco equilibrada si se consume de forma habitual.

Un desayuno popular, pero hipercalórico

Expertos en nutrición advirtieron que una torta de tamal puede aportar entre 600 y 800 calorías. Su contenido depende del tipo de tamal, el tamaño del bolillo y los ingredientes utilizados en la cocción.

En muchos casos, el tamal contiene manteca de cerdo, un ingrediente común en la cocina mexicana tradicional. Esta grasa aporta sabor, pero también incrementa los niveles de grasa saturada del platillo.

El bolillo, elaborado con harina refinada, también contribuye con una carga elevada de carbohidratos simples. Al combinarse con la masa de maíz, se duplica el aporte de azúcares y almidones.

Además, la torta de tamal carece de fibra, vitaminas, minerales o proteínas magras, lo que la convierte en una opción baja en nutrientes esenciales.

Un antojito de alto impacto metabólico

Los picos de glucosa que puede generar este platillo afectan especialmente a personas con enfermedades metabólicas. Nutriólogos recomendaron precaución para quienes viven con diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina.

Según estudios clínicos, el consumo frecuente de alimentos altos en carbohidratos refinados y grasas saturadas está asociado a mayor riesgo de obesidad, colesterol elevado y enfermedades cardiovasculares.

Esto no significa que se deba eliminar por completo, sino que su consumo debe ser esporádico. “No es veneno, pero no debe estar presente cada mañana”, explicó la nutrióloga Erika Ramírez, especialista en alimentación urbana.

Ramírez sugirió opciones para reducir el impacto, como sustituir el bolillo por una versión integral o eliminarlo por completo y comer únicamente el tamal acompañado de fruta fresca.

Opciones más saludables y recomendaciones

Para quienes no pueden resistirse a la torta de tamal, existen formas de reducir su carga calórica sin renunciar al sabor. La primera consiste en evitar tamales preparados con manteca, optando por versiones vegetarianas o al vapor.

También se aconseja balancear el resto del día con alimentos ricos en fibra, vegetales, agua simple y proteínas de alta calidad. “La clave está en la moderación y el equilibrio”, agregó la especialista.

Una torta de tamal puede formar parte de una dieta variada si se consume de manera ocasional. Sin embargo, si se convierte en parte del desayuno diario, incrementa los riesgos para la salud metabólica.

El Instituto Nacional de Salud Pública ha recomendado limitar el consumo de alimentos ultraenergéticos en contextos urbanos, donde el sedentarismo amplifica sus efectos.

Valor nutricional aproximado de una torta de tamal

La siguiente estimación corresponde a una torta promedio de tamaño mediano, elaborada con tamal de salsa verde y bolillo blanco:

  • Tamal con masa y relleno: 350-400 calorías
  • Bolillo blanco estándar: 200-300 calorías
  • Total estimado: entre 600 y 800 calorías

Si se trata de un tamal dulce o de ingredientes grasos como chicharrón, el contenido energético puede superar las 850 calorías. A eso se suma la posible ingesta de atole o bebidas azucaradas.

Los nutricionistas también señalaron que el consumo conjunto de bebidas dulces con la torta de tamal multiplica el impacto glucémico, y puede generar fatiga o somnolencia tras ingerirla.

Un ícono urbano bajo escrutinio alimentario

A pesar de las alertas nutricionales, la torta de tamal mantiene su relevancia cultural. Se encuentra en eventos deportivos, campañas políticas, fiestas patrias y ferias regionales, incluso en menús escolares no regulados.

La Secretaría de Salud ha realizado campañas informativas para incentivar una alimentación más consciente. Sin embargo, reconoció que modificar los hábitos implica educación continua y acceso a opciones saludables.

En zonas periféricas de la Cdmx, donde el ingreso familiar es limitado, la torta de tamal sigue siendo una alternativa accesible y rendidora, sobre todo para trabajadores del sector informal.

Frente a este contexto, nutriólogos como Francisco Rivas propusieron estrategias comunitarias para promover desayunos nutritivos que respeten la tradición sin poner en riesgo la salud.

Tradición, sabor y moderación

La torta de tamal es más que una combinación de pan con tamal. Representa identidad, sabor y pertenencia en la cultura popular mexicana, especialmente en la Ciudad de México.

Su valor emocional y gastronómico no puede ignorarse, pero tampoco su impacto en la salud si se consume sin moderación. La clave está en reconocer sus riesgos sin estigmatizar al platillo.

Incorporar opciones más saludables, elegir con conciencia y reducir su frecuencia podría ser una vía para mantener viva la tradición sin comprometer el bienestar. –sn–