Miguel Ángel Baldellou reflexiona en Guadalajara sobre ciudad y patrimonio

Por Deyanira Vázquez | Reportera

La sede del Archivo Histórico Provincial de Guadalajara acogió la última y esperada conferencia del ciclo ‘Guadalajara, la ciudad que queremos’, organizada por la Demarcación de Guadalajara del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM). En esta ocasión, el protagonista fue el arquitecto y catedrático Miguel Ángel Baldellou , quien ofreció una profunda reflexión sobre la compleja relación entre ciudad y patrimonio.

Presentado por Patricia García Caballero, presidenta de la demarcación, Baldellou fue recibido con emoción y admiración, a partes iguales. «Es una alegría presentarle, no solo por su trayectoria profesional destacada, sino también porque tuve el privilegio de ser alumna suya», señaló García Caballero, quien además destacó su relevante obra ‘Tradición y cambio en la arquitectura de Guadalajara (1850–1936)’, publicada con la colaboración del propio colegio.

Durante su intervención, Baldellou subrayó que los arquitectos tienen una vocación de servicio a la sociedad que no siempre se manifiesta, pero que debería materializarse en construir ciudades habitables, humanas y patrimoniales. «Poquito a poco se destroza una ciudad. Los arquitectos, en muchos casos, somos colaboradores necesarios en esa degradación, cuando deberíamos ser lo contrario», afirmó con rotundidad.

El arquitecto también hizo una defensa firme del papel de los colegios profesionales, como el COACM, a los que considera fundamentales para «llamar la atención sobre los problemas urbanos que deben resolver los políticos y el capital». En este sentido, elogió la organización de este ciclo como ejemplo del valor de la implicación profesional en el debate público sobre la ciudad y su urbanismo.

Baldellou explicó que el concepto de patrimonio va mucho más allá de los edificios monumentales. «La ciudad no son solo sus monumentos. Es el aire que se respira, el sonido de sus calles, el sentido del vacío. Patrimonio es lo que sentimos como nuestro, lo que se hereda, lo que se construye, lo que se transmite. Y eso incluye tanto a quien lo diseña como a quien lo vive», reflexionó. –sn–