Narcomenudeo se dispara en Cuautitlán Izcalli

Cuautitlán Izcalli registró incremento en delitos por drogas. Daniel Serrano asumió en enero.

Por Mireya Estrada | Corresponsal

El municipio de Cuautitlán Izcalli, gobernado por Daniel Serrano Palacios, vivió un repunte alarmante en delitos relacionados con narcomenudeo durante el primer trimestre de 2025. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) revelaron un crecimiento de más del 300 por ciento.

Entre enero y marzo se abrieron 40 carpetas de investigación por venta de drogas, frente a las 13 registradas entre octubre y diciembre de 2024. Las cifras corresponden al periodo de arranque de la actual administración municipal.

De acuerdo con los datos del SESNSP, enero representó el mes con mayor incidencia, con 16 carpetas abiertas, lo que equivale al 40 por ciento del total trimestral. Esta tendencia ubicó al municipio entre los cinco con más denuncias del Estado de México.

El segundo mes con mayor número de denuncias fue marzo, con 14 casos iniciados por el Ministerio Público. Febrero cerró con diez carpetas abiertas por el mismo delito, consolidando así la tendencia ascendente.

Izcalli, foco de violencia

El incremento en la incidencia criminal posicionó a Cuautitlán Izcalli junto a Naucalpan, Ecatepec, Nezahualcóyotl y Tlalnepantla, como zonas críticas por narcomenudeo. La información fue confirmada a través de estadísticas oficiales del gobierno federal.

Durante el mismo periodo, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), reportó una percepción elevada de inseguridad.

Según la encuesta, un 45.6 por ciento de la población consultada en Cuautitlán Izcalli afirmó haber presenciado la venta o consumo de estupefacientes. El dato reforzó la preocupación ciudadana en torno al deterioro del orden público.

Los vecinos expresaron en la encuesta su inquietud por la proliferación de puntos de distribución en colonias específicas. Entre las zonas señaladas se incluyeron Infonavit Norte, Atlanta y Bosques del Alba.

Investigación sin contención

El crecimiento exponencial de las carpetas de investigación ocurrió a pesar del cambio de administración. Las cifras se cuadruplicaron en apenas tres meses de gestión del nuevo presidente municipal.

La mayoría de las denuncias fueron atendidas por agentes del Ministerio Público adscritos a la Fiscalía Regional de Cuautitlán. No obstante, hasta ahora no se ha informado sobre detenciones relevantes.

El gobierno federal mantiene un despliegue parcial en la zona, principalmente mediante operativos preventivos en coordinación con la policía municipal y estatal.

En contraste, la administración de Daniel Serrano no ha emitido posicionamiento público sobre el incremento del delito. Tampoco se han dado a conocer acciones para contenerlo.

Alerta ciudadana aumenta

Organizaciones civiles del Valle de México solicitaron una intervención integral de las autoridades de los tres niveles. Plantearon operativos focalizados y presencia continua de la Guardia Nacional.

Vecinos también exigieron mayor vigilancia en escuelas y zonas de recreación, ante reportes de consumo entre menores de edad.

Los datos del SESNSP indican que la incidencia en Cuautitlán Izcalli superó a la de municipios con más población. La proporción de carpetas por cada cien mil habitantes aumentó significativamente.

A su vez, especialistas en seguridad pública advirtieron que el fenómeno podría relacionarse con pugnas entre grupos delictivos.

Gobierno municipal, sin respuesta

Hasta la fecha, no se han reportado comparecencias del presidente Daniel Serrano ante el cabildo sobre la situación. Tampoco se han implementado acciones emergentes.

El repunte del narcomenudeo se convirtió en el primer reto de seguridad para el actual gobierno local.

El SESNSP confirmó que continuará actualizando las cifras de forma mensual y reiteró la obligación de los municipios para coadyuvar en la prevención.

En tanto, la ciudadanía de Cuautitlán Izcalli permanece a la espera de medidas efectivas que frenen la tendencia delictiva. –sn–