Barcelona, clasificada como la ciudad turística más masificada del mundo, según un nuevo estudio global de Nomad eSIM
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Barcelona ha sido oficialmente nombrada como el destino turístico más masificado del mundo, de acuerdo a un nuevo estudio global publicado hoy por el proveedor internacional de eSIM, Nomad . Con una estimación de 201.722 turistas por kilómetro cuadrado , la capital catalana encabeza la lista en densidad turística, lo que pone de aliviar la creciente presión que el turismo excesivo ejerce, bien sea sobre las comunidades locales como sobre la experiencia del visitante.
La investigación se produce en un momento en el que gana fuerza una nueva tendencia de viajes: las «calmcations». A esta tendencia se le conoce como escapadas tranquilas y poco concurridas, diseñadas especialmente para ayudar a los viajeros a desconectar y relajarse. Considerada como una de las principales tendencias viajeras de 2025, las «calmcations» responden a la creciente demanda de alternativas más tranquilas y sostenibles, frente a los destinos turísticos tradicionales.
Para responder a esta demanda, el estudio de Nomad identifica los 40 destinos globales más concurridos del mundo y propone algunos «destinos alternativos». Estos son lugares menos conocidos, pero que siguen siendo atractivos culturalmente, los cuales ofrecen una experiencia cultural similar con una afluencia turística mucho menor.
Aumenta la tensión en Barcelona por la avalancha de turistas
La crisis del turismo masivo en Barcelona está llegando a un punto crítico. En los últimos meses, han estallado protestas por toda la ciudad, con vecinos expresando su frustración por el aumento de los precios de la vivienda, el transporte público saturado y la pérdida de calidad de vida. Mensajes como «Turistas, váyanse a casa» y «Esto no es un parque temático» se han convertido en grafitis habituales en las calles y paredes de la ciudad, reflejando una creciente brecha entre los residentes y el constante flujo de visitantes internacionales.
Esta creciente tensión refleja una preocupación más amplia, y es que el turismo descontrolado está erosionando el tejido cultural y la habitabilidad de la ciudad. Tanto colectivos vecinales como autoridades municipales están reclamando medidas más estrictas para frenar los alquileres de corta duración, restringir la llegada de cruceros y fomentar un turismo más responsable. –sn–

