La clonación animal, una práctica aprobada por la Unión Europea y el Vaticano

Por Deyanira Vázquez | Reportera

Desde que en el 1996 clonaran con éxito a la famosa oveja Dolly, la réplica animal ha ido avanzando y superando barreras éticas hasta convertirse en una práctica aprobada moralmente por la ciudadanía. Posicionada como una herramienta clave para la conservación genética, esta biotecnología es totalmente legal en el marco normativo de la Unión Europea.

La Unión Europea, desde entonces, ha ido confeccionando y actualizando normativas y legislaciones sobre la clonación animal en su territorio. Hoy, permite el uso de la clonación de animales de compañía, clonación para investigaciones científicas y la clonación o preservación de especies en peligro de extinción, además de utilizar estas prácticas para medicina regenerativa.

La única premisa es cumplir con las normas generales de bienestar animal y marco ético. Por tanto, no se prohíbe clonar animales con objetivos no alimentarios. Amparada bajo estas normativas y bajo estrictos criterios éticos, opera Ovoclone, laboratorio de clonación animal pionero en Europa y con sede en Marbella, España.

La Unión Europea permite el uso de la clonación de animales de compañía, la clonación para investigaciones científicas y la clonación o preservación de especies en peligro de extinción.

Esta práctica biotecnológica también cuenta con el visto bueno de instituciones como el Vaticano , siempre que se respeta el bienestar animal. Ya en agosto de 2003, el Consejo Pontificio declaró lo siguiente acerca de la clonación animal:

«No hay objeciones éticas especiales a la clonación de individuos y materiales biológicos no humanos si se realiza de modo responsable. No cabe duda de que la utilización de la clonación en zoología puede producir grandes beneficios. –sn–