Hoy, como director de la marca Allzone en España y Portugal, aplica al mundo empresarial los mismos principios que aprendió en el campo
Por Deyanira Vázquez | Reportera
En el rugby, nadie brilla por sí solo. El juego exige coordinación, disciplina, generosidad táctica y capacidad de reacción. Cualquier jugada es el resultado de una cadena de decisiones compartidas. Ese enfoque colectivo es el que Moscoloni ha trasladado al mundo empresarial.
En Allzone, la cultura organizativa se basa en la autonomía, la confianza y la responsabilidad distribuida. No hay oficinas físicas, ni supervisión constante. Hay equipo, objetivos claros y espacios para que cada persona dé lo mejor de sí.
Desde su creación en 2019, Allzone ha pasado de facturar 50.000 € a superar los 60 millones anuales, con más de un millón de clientes y cerca de 100 empleados repartidos por toda España y Portugal.
Lejos de atribuir el éxito a fórmulas tecnológicas, Pablo Moscoloni insiste en la cultura de trabajo como el motor principal. Como en el rugby, cree que un equipo bien entrenado y bien liderado puede adaptarse a cualquier situación, incluso a una crisis.
De hecho, en 2024, Allzone sufrió no solo un ciberataque a su infraestructura digital, sino también un grave ataque de suplantación de identidad, en el que sitios web maliciosos se hicieron pasar por la marca principal para estafar a clientes, generando un daño reputacional profundo en el ecosistema digital.
Este tipo de fraude afectó la percepción de la empresa incluso ante entidades financieras, cuya desinformación sobre los canales digitales provocó interpretaciones erróneas y juicios basados en opiniones no verificadas. –sn–

